Este domingo, la Plaza Independencia mostró una postal poco habitual. La fuente central apareció iluminada con los colores de la bandera de Venezuela y no pasó desapercibida para quienes paseaban por el centro mendocino.
El gesto impulsado por la Municipalidad de Capital se dio en un momento particular que viven los venezolanos residentes en Mendoza, a partir de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses, bajo acusaciones de narcoterrorismo.
Mientras en el exilio los venezolanos celebran por la caída del líder chavista, al caer la noche, se encendieron las luces de la fuente en amarillo, azul y rojo y también se escucharon las estrofas del Himno Nacional de Venezuela. La escena fue seguida por varios ciudadanos originarios del país caribeño con el celular en alto y la mirada fija en el centro de la plaza.
Para algunos, se trató de una señal de solidaridad hacia la comunidad venezolana que vive en la provincia. Otros lo vivieron desde un lugar más cercano: como una manera de ponerle rostro, bandera e identidad a historias que, aunque suceden lejos, también se sienten cerca.



