El auxiliar de la Policía de Mendoza, David Emanuel Dapás, se encuentra internado este jueves en el Hospital de Salud Mental Carlos Pereyra, horas después disparar contra compañeros y atrincherarse en Ciudad.
Mientras el efectivo recibe contención psicológica, su futuro se define a través de dos investigaciones paralelas en la Inspección General de Seguridad (IGS) y la Justicia penal.
Por el momento, el titular de la IGS, Marcelo Puertas, solicitó el pase a pasiva del integrante de la fuerza mientras avanza el sumario administrativo en su contra. Esto significa que quedará suspendido por 60 días, en los que cobrará menos de la mitad de su sueldo.
El ente que controla a los policías de la provincia citará a todo el personal que participó en el operativo, así como también a los compañeros con los que compartía el turno.
Esto para poder ratificar que Dapás utilizó su arma reglamentaria para disparar contra colegas en varias oportunidades, según surgió de las averiguaciones.

Además, aguardan que el auxiliar “recupere su estabilidad emocional” para poder derivarlo a Sanidad Policial, donde se le realizará un peritaje psiquiátrico, que servirá para establecer si puede continuar ejerciendo su cargo.
La situación administrativa de Dapás es complicada ya que contaba con antecedentes internos por adulteración de instrumento público y por daño de móviles, durante su paso por el Cuartel Central de Bomberos, de acuerdo con fuentes consultadas por El Sol.
Asimismo, el fiscal de Homicidios Carlos Torres -que estuvo a cargo del Grupo Fiscal Especial que actúa en situaciones críticas- se encuentra reuniendo pruebas para definir una posible imputación en contra del efectivo.
Múltiples agresiones
A través de lo recolectado en las primeras horas de investigación, para los detectives que trabajan el caso hubo tres lugares y momentos en los que Dapás hizo uso de su pistola 9 milímetros provista.
El primero fue cuando todo comenzó, alrededor de las 19, en la zona del ex Zoológico, en el Parque General San Martín. Allí fue donde el policía se alteró tras mantener una discusión telefónica, aparentemente con su pareja.
De acuerdo con la reconstrucción, el uniformado se introdujo en el interior de su Volkswagen Suran. Un superior lo observó con el arma reglamentaria en mano y fue a consultarle qué le pasaba, pero la respuesta fueron una serie de disparos al aire.
Acto seguido, inició su huida, pese a que su jefe intentó bloquearlo con una movilidad, pero este logró esquivarlo realizando tiros intimidatorios, agrega.

A partir de allí se inició una persecución en la que intervino personal de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR). En el camino, en plena vía pública, también gatilló contra los policías que iban en las motos, indicaron las fuentes.
Luego, Dapás arribó hasta el domicilio de su abuela, en calle Doctor Moreno, entre Lagomaggiore y Estrada, en la Cuarta Sección Oeste.
Ese fue el tercer momento en el cual utilizó la 9mm para evitar que sus colegas ingresaran a sacarlo del interior del inmueble.
Tras eso se montó el operativo a través del cual personal del Grupo Especial de Seguridad (GES) y el Grupo de Resolución de Incidentes Críticos (GRIS) logró que se entregara tras casi una hora de negociaciones.
