Detectives policiales y judiciales buscan avanzar sobre la investigación por el crimen de Felipe Emiliano Carrizo Acosta (23), ocurrido la mañana del miércoles en el barrio Belgrano I de Guaymallén. De las averiguaciones surgió que la víctima había sido noticia policial el 1 de enero del 2017, cuando recibió dos balazos durante un cruce entre bandas y una mujer que nada tenía que ver terminó asesinada por una bala perdida.
Por su parte, uno de los presuntos autores, que se encontraban identificados desde un primer momento, fue aprehendido algunas horas después del hecho. La fiscal de Homicidios Claudia Ríos, que lidera la instrucción, definirá este jueves su situación procesal.
El antecedente del ataque a Carrizo tuvo lugar cuando este se encontraba cerca de su casa de calle Granaderos, en pleno festejo por el Año Nuevo de 2017. Allí se produjo un tiroteo entre bandas de la zona en el barrio 17 de Noviembre, sobre calle Perú, y recibió dos plomos, uno en una pierna y el otro en un brazo.
En ese hecho, una mujer llamada Liliana Carmen Gutiérrez, de 48 años, salió de su casa y otro de los plomos le dio en el abdomen. Un par de horas después, esta dejó de existir tras ser llevada a un nosocomio. Ese caso aún continúa impune.
Lo cierto es que el miércoles Carrizo volvió a ser blanco de un ataque armado cuando se encontraba antes de las 12 en la zona de calles Delgado y Sarmiento, cerca de la casa 40 de la manzana B, cuando fue atacado con un arma de fuego desde una moto negra de baja cilindrada.

Al parecer, dos sujetos circulaban en el vehículo. Uno de los proyectiles impactó en la espalda de la víctima y esto provocó que quedara tendida sobre la calle.
Testigos dieron aviso al 911 y una patrulla policial llegó hasta la escena. Fuentes del caso contaron que los efectivos alcanzaron a cruzar algunas palabras con la víctima, ya que se encontraba consciente, y solicitaron la presencia del Servicio de Emergencias Coordinado.
A los pocos minutos, un médico constató la gravedad de las lesiones y Carrizo fue trasladado al Hospital Central. Durante el trayecto, le iban realizando reanimación cardíaca porque la víctima ya no respondía y, a los pocos minutos de ingresar al nosocomio de calle Alem, se produjo su deceso.
Mientras esto sucedía, funcionarios judiciales comenzaron a recibir el aporte de testigos y marcaron la casa de un sospechoso. A su vez, se dio la directiva para que se resguardaran las prendas de vestir de la víctima, en busca de pruebas.
En la escena, testigos señalaron que trabajadores de la distribuidora eléctrica Edemsa se encontraban en el lugar cuando se produjo el tiroteo, por lo que se solicitó su identificación para que declaren en la causa.
Por el tipo de lesión que presentaba Carrizo y la declaración de testigos, los detectives investigaban si lo ejecutaron con un arma de fabricación casera, de las llamadas tumberas.
El barrio Belgrano I es colindante al San Jorge y también cercano al popular Lihué. Los investigadores rastrillaron esa zona para intentar a los autores del ataque, pero no hubo resultados positivos. Finalemente, en horas de la tarde uno de los sospechosos cayó en un allanamiento.
