En medio de las negociaciones, el gobierno de Alberto Fernández desplazó al laboratorio HLB Pharma, que había iniciado los trámites de registración ante el ANMAT de la vacuna rusa. Lo que pretende el Ejecutivo nacional es firmar un acuerdo pero sin intermediarios.
Lobbistas
Fernando Sulichin es un porteño que hace años triunfa como productor de Hollywood. Además tiene contactos con los líderes de la izquierda latinoamericana. En el último tiempo su rol de lobbista sofisticado lo transformó en una pieza clave para la compra de la vacuna rusa Sputnik V. Sulichin en el viaje secreto a Moscú fue el nexo entre las funcionarias enviadas por Alberto Fernández y el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF por sus siglas en inglés), responsable de financiar la vacuna.
También colabora en las negociaciones que se llevan adelante en Buenos Aires su amigo Maximilien Sánchez Arveláiz, un ex funcionario de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
De este modo, en las últimas horas estos dos hombres se convirtieron en el nexo entre el gobierno argentino y la comitiva rusa que aterrizó en Buenos Aires el fin de semana.
Del otro lado, las conversaciones quedaron en manos de la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini, una politóloga formada en Harvard que cuenta con la confianza del presidente.
Compra de vacunas
Por ahora, la compra de vacunas será administrada por el gobierno nacional, aunque hace varias semanas el Fondo ruso habilitó canales de comunicación con varias provincias. La provincia de Buenos Aires inauguró los contactos, incluso antes que Nación. Por ese motivo, el gobernador Axel Kicillof logró ubicar a una representante suya en el viaje secreto a Moscú, a fines de octubre. Luego se sumaron Tierra del Fuego, San Luis, Córdoba y hasta Tucumán.
La llegada de los rusos a Buenos Aires, en distintos vuelos, terminó de encaminar las negociaciones directas con el Gobierno nacional y provocó el desplazamiento del laboratorio HLB Pharma, que había iniciado los trámites de registración ante el ANMAT, pero terminó chocando con las autoridades del Ministerio de Salud.
Luego de la charla que mantuvieron el presidente ruso Vladimir Putin y Alberto Fernández, los voceros oficiales ya habían dejado trascender el interés del Gobierno de firmar un contrato sin intermediarios.
La documentación que llegó desde Rusia se tradujo al castellano y se estaba cargando por etapas. El “dossier” tiene 11 mil páginas, repartidas en cinco módulos: los tres primeros tienen que ver con formalidades y detalles sobre el proceso de fabricación. Y los últimos dos tratan sobre los estudios clínicos. “Vamos lentos en la carga de datos por todas las complicaciones que tiene el proceso”, reconocieron en el laboratorio la semana pasada.
Ese trámite, a cargo de HLB Pharma, ahora quedó estancado.
Los enviados rusos habrían tanteado otros laboratorios locales para completar el proceso de registración e incluso para que la vacuna se produzca en Argentina. Por estas horas no se descarta utilizar alguna normativa de emergencia para saltear ese escollo.
Fuentes de la negociación que los plazos comprometidos son difíciles de cumplir. “Todavía no se sabe de dónde van a llegar las dosis para Argentina”, graficaron. Las opciones siguen siendo India y Corea del Sur.
