En Mendoza, desde febrero hasta la fecha, la oficina de Pequeñas Causas y Consumo, dependiente de la Suprema Corte de Justicia ya resolvió aproximadamente 100 casos, con una demora promedio de 43 días cada uno. En esta dependencia se atienden temas vinculados a conflictos de convivencia, como también aquellos que derivan del consumo de un bien o servicio.

Si bien la idea de acercar la Justicia a la gente comenzó a gestarse en el 2015 con la reforma judicial, no fue hasta febrero de este año con la sanción del nuevo Código Procesal Civil, Comercial y Tributario de Mendoza que la oficina de Pequeñas Causas y Consumo abrió formalmente sus puertas a los mendocinos.

Entre 8 y 10 personas por día concurren a esta dependencia a fin de ser asesorados sobre cómo deben proceder ante un determinado problema. Desde febrero hasta septiembre, sacando la feria judicial de julio, esta oficina resolvió cerca de 100 causas en un plazo promedio de entre 45 y 60 días corridos.

Qué causas llegan a esta oficina

Se trata un proceso de pequeñas causas tales como conflictos entre vecinos por convivencia, medianeras, construcción, humedad y forestales; como así también los derivados de las relaciones de consumo de menor cuantía hasta un monto de $29.947 (el equivalente a JUS). 

Entre las solicitudes más frecuentes que se presentan en la dependencia están aquellas contra “bancos, compañías financieras que cobran rubros que no estaban establecidos, seguros a los que no dieron su consentimiento y empresas que venden electrodomésticos u otros productos que luego no funcionan y no le reconocen el valor del mismo”, explicó Carina Ginestar, jefa de la oficina de Pequeñas Causas y Consumo.

Con respecto a la tipología de los reclamos, Ginestar destacó que tanto aquellos vinculados con vecinos como los de consumos se llevan a cabo por igual. En ese sentido dijo que en el caso de los de convivencia suelen resolverse “más a través de la mediación, con un mediador que es un tercero imparcial, que intenta se llegue a la resolución del problema en cuestión”.

“Antes de la entrada en vigencia del Código Civil, todos estos reclamos no tenían acceso a la Justicia, porque eran de poco monto y el costo de iniciar una demanda, pagando los gastos que requiere, excede muchas veces el valor del producto. Entonces no accedía la gente”, destacó la jefa de Pequeñas Causas y Consumo.

Asistencia a los damnificados

Marisol espera ansiosa el turno de su mediación en la puerta dependencia. En diálogo con El Sol, relató que tuvo un inconveniente con el banco donde su empleador deposita sus haberes. El día de cobro, ingresó al home banking y descubrió la existencia de extracciones que ella no había realizado. Ante esta situación, realizó el reclamo a la entidad financiera y, en ese momento, comenzó un calvario con constantes idas, vueltas y sin ninguna respuesta.

Por recomendación llegó hasta la dependencia judicial, donde la asistieron sobre el proceso a llevar a cabo. Con respecto a su experiencia, Marisol destacó la preocupación y la atención recibida. “Se preocuparon. Me llaman constantemente para informarme sobre los avances. Además, me asistieron y brindaron certificados para presentar en mi trabajo ante este inconveniente. Se acomodaron a mis horarios, hemos llevado el proceso adelante cuando tenía franco, cuando podía venir”.

“Tengo esperanzas en que mi problema se resuelva dentro de poco. Estas personas ya faltaron a una nueva mediación, por lo que iremos a juicio”, añadió con respecto al conflicto que mantiene con su banco.

Pasos a seguir

Mendoza es la tercer provincia del país en implementar este fuero, las otras dos son Río Negro y Santa Fe. Se trata de un proceso absolutamente gratuito para el damnificado.

Ante un determinado problema, la persona debe concurrir a la oficina de Pequeñas Causas, donde “le informaremos cuáles son los pasos del proceso, sus derechos, la documentación que debe presentar para acreditar el daño que sufrió como consecuencia de la actuación del vecino. Luego hacemos la demanda, sorteamos un abogado, éste se notifica. Se reúne con el cliente y ahí se inicia el juicio”, destacó Ginestar.

Una vez que se fija la fecha y se realiza la audiencia, en caso de que las partes lleguen a un acuerdo, el juez puede homologarlo. Caso contrario procede a dictar sentencia oral, es decir en el momento, o por escrito en un máximo de cinco días hábiles.

Desde el momento en que la persona ingresa a la dependencia judicial hasta que el juicio concluye, pasan entre 30 y 60 días corridos. Según destacó la funcionaria el tiempo promedio de resolución de causas es de 42,6 días. De ahí radica la importancia de estos procesos ágiles para que el ciudadano tenga una respuesta a su problema lo antes posible.

Más allá de la cantidad de causas resueltas por vía judicial, muchas de ellas quedan en el proceso de mediación y encuentran allí una solución.

Ante un determinado problema, Ginestar explicó que “lo ideal es que las personas concurran a la oficina y, dependiendo del domicilio real del vecino, le vamos a indicar o derivar si en el municipio donde vive funciona un centro de mediación, para utilizar ese medio alterno del municipio y poderle dar una solución cerca de su casa”.

Hasta el momento, sólo Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras y San Martín cuentan con centros de mediación. Sin embargo, Ginestar informó que uno de los objetivos es que estos espacios estén en todos los departamentos.

Conciliación rápida y sin gasto para el consumidor

La directora de Defensa del Consumidor del Gobierno de Mendoza, Mónica Nófal, destacó la creación de este nuevo fuero: “Mientras más bocas haya para que el consumidor pueda elegir, está muy bueno”. 

En ese sentido, explicó que ambas dependencias pertenecen a distintas vías, “bajo ningún punto de vista nos sobreponemos y es factible que nos lleguemos a complementar”, detalló Nófal y añadió: “El espíritu es agotar la instancia de la conciliación para que se resuelva en forma rápida, eficaz, eficiente y, sobre todo, sin ningún tipo de gasto para el consumidor. En las pequeñas causas es hasta un importe determinado y en sede administrativa no hay monto específico”.

La oficina de Pequeñas Causas es una instancia judicial, mientras que la Defensa del Consumidor es sede administrativa. De esta manera, “el consumidor puede iniciar en forma concomitante la denuncia en Defensa del Consumidor y en Pequeñas Causas, el juicio. No hay inconvenientes porque tenemos funciones diferentes”, destacó Ginestar.

“Si se logra la resolución en Defensa del Consumidor, es celebrado. Pero, si no se logra esa conciliación, ellos continúan con el sumario, que termina con la imposición de una multa al proveedor. El consumidor tiene expedita la vía judicial para el resarcimiento del daño que ha sufrido como víctima de esa relación de consumo, porque la autoridad de aplicación no tiene facultades para disponer el daño. Esa es una instancia judicial, venimos a completar esa parte que le faltaba al consumidor. Lo que él necesita es que le devuelvan el dinero, le entreguen un producto de idénticas características y se le resarza el daño moral que es uno de los más prospera en materia de consumo”, añadió al respecto.

Dónde ubicarla y cómo contactarse

La oficina de Pequeñas Causas y Consumo está abierta de lunes a viernes, de 7.30 a 13, se ubica en Colón 147, 1er piso, Ciudad de Mendoza. Ante consultas, los interesados pueden comunicarse al 4499760/7762 o a pequenas_causas@jus.mendoza.gov.ar.