La obligatoriedad del uso de tapabocas a partir de hoy es una medida que debe servir sólo como un recurso extrapreventivo dentro de la cuarentena para evitar el contagio masivo del COVID-19. Pero debe advertirse que, bajo ningún punto de vista, es una luz verde para volver a la calle y recuperar la vida cotidiana tal como era antes de que se decretara el aislamiento.
Es necesario hacer hincapié en la necesidad de quedarse en casa; incluso, a pesar de los perjuicios financieros que esto genere para miles de personas. La dicotomía planteada por Alberto Fernández no es falsa: es salud o economía. Después será tarde y habrá más lamentos.
El mensaje debe entenderse; y eso incluye a sectores dirigentes que continúan presionando y se dejan presionar con la posibilidad de flexibilizar aún más una cuarentena que se cumple a cuentagotas. Se deben tomar decisiones con responsabilidad y pensando en el bienestar general.
El bienestar sigue siendo la premisa
