El 1º de febrero murió Basilio Lami Dozo, jefe de la Fuerza Aérea durante la guerra de 1982. En la última entrevista que dio, en 2009 a diario Perfil, el brigadier general (R) acusó a la Armada de haber dejado “solos al Ejército y a la Fuerza Aérea” en medio de la guerra y resaltó que los marinos encararon el conflicto como si fuera un “ejercicio de la Escuela Superior de Guerra”.
A continuación, fragmentos de esa entrevista.
– Con la experiencia que tenía de la cuasi guerra con Chile en 1978, ¿por qué aceptó llevar adelante la recuperación de Malvinas?
– Ojalá supiera la respuesta. Traté por todos los medios de evitarla pero hubo un momento en que me tuve que decidir. No me pregunte por qué.
– Después del desembarco se comunicó con su colega chileno, ¿por qué?
– Le pedí que si llegaba a haber un conflicto por Malvinas no mandara medios ofensivos aéreos al sur porque íbamos a tener problemas y los iba a atacar con todo lo que tenía ahí. Lo hizo, se portó bastante bien, no así la Armada y Pinochet, que jugaron para Inglaterra. Para colmo, Galtieri dijo en un discurso: “Que saquen el ejemplo de lo que estamos haciendo ahora porque después les toca a ellos”.
– ¿Después iban a atacar a Chile?
– Exacto.
– ¿Cuál de las tres fuerzas estaba mejor preparada?
– Ninguna. Lo único que tenía la Marina era Exocet, pero eran muy pocos. El Ejército nunca estuvo preparado para Malvinas y la Fuerza Aérea tampoco.
– Entonces, ¿por qué planearon un enfrentamiento con Inglaterra?
– Porque casi llegamos a un acuerdo diplomático antes del enfrentamiento con la propuesta de (el presidente del Perú, Fernando) Belaúnde Terry. Pero ese día hundieron el Belgrano y tiró todo abajo.
– Después de eso, ¿la Armada hizo retornar toda la flota al continente?
– La Armada no estuvo ni veinticuatro horas en la zona de combate. A Anaya lo puteé de arriba abajo, fue el enfrentamiento más grande que tuve con él. No les interesaba participar porque les tenían miedo a los submarinos atómicos. Le dije: “Siempre supieron que estaban los submarinos nucleares ahí, qué me venís ahora con ese problema”. Nunca más volvieron a la zona de combate. La flota de mar se fue a Puerto Belgrano y se quedó ahí. Si al crucero General Belgrano lo hubieran puesto en Puerto Argentino y lo hubieran dejado asentado en el fondo marino no se hubiera acercado ninguna de las fragatas inglesas, ya que sus cañones tenían mucho más alcance que los misiles en tierra.
– ¿Dejaron solos al Ejército y a la Fuerza Aérea?
– Sí, el Ejército estaba jugado a pleno y lo dejaron ahí.
– ¿Cómo se puede encarar una guerra en forma tan improvisada?
– Anaya me dijo: “Tengo bombas que están adaptadas para lanzarlas sobre las fragatas”. Se las solicitamos y jamás nos las dio. Para tirar el Exocet tuvimos que presionarlos al máximo.
– ¿Para qué plantear una guerra así?
– No lo sé. Creo que pensaron que era un ejercicio de la Escuela Superior de Guerra.
– ¿Hasta cuándo pensaba?
– Hasta la última bomba. Pero si los otros dos no continuaban, no.
– ¿Qué sintió cuando se enteró de que el general Mario Benjamín Menéndez había firmado la rendición?
– Una frustración tremenda. Fue una inmensa tristeza ver a mis pilotos desaparecer en un esfuerzo que no dio los resultados que queríamos.
– ¿Qué sintió cuando la Justicia lo condenó por su participación en Malvinas?
– Un desengaño tremendo. Me acordé del general Mitre, a quien enjuiciaron y condenaron a muerte por la guerra de la Triple Alianza. Son cosas totalmente diferentes, pero dije: “Bueno, me tocó”. El terrorismo de Estado.
Perfil
El brigadier general retirado Basilio Lami Dozo, quien integró la junta de la dictadura militar que gobernó el país entre 1981 y 1982, falleció el 1 de febrero a los 88 años tras una grave enfermedad.
Lami Dozo integró el triunvirato que entre 1981 y 1982 encabezó el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien ordenó el desembarco en las islas Malvinas el 2 de abril de 1982. Esa Junta, que definió el declive de la dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, la completaba el almirante Jorge Isaac Anaya.
El militar fallecido estuvo en el banquillo de los acusados durante el juicio a las Juntas Militares que se hizo en 1985, acusado por el secuestro de 239 personas, pero resultó absuelto de culpas y cargos.
Fuente: Diario Perfil
