Hasta ahora había un rey indiscutible a la hora de hablar del video más visto de YouTube. El encargado de ostentar semejante título no era otro que el videoclip de “Despacito”, la pegadiza canción de verano de Luis Fonsi que terminó acumulando el suficiente número de reproducciones como para hacer historia en la plataforma.

A estas alturas creíamos que sería imposible arrebatarle el trono, sin embargo, nadie contaba con el incansable motor de los más pequeños de la casa y la canción que tiene a todos los infantes como locos: Baby Shark.
El simpático video dirigido al público infantil, de poco más de 2 minutos de duración, se ha alzado con la primera posición y en estos momentos acumula la friolera de 7.149.111.067 visualizaciones en YouTube. Una cifra astronómica para este video que muestra a unos adorables tiburones y unos niños en el fondo del mar bailando y cantando. La opinión de los padres es unánime: el video es una auténtica droga para los más pequeños que pueden pasarse horas viéndolo. Pero, ¿qué tiene para que enganche de esa forma?

La ciencia tras Baby Shark
Que Baby Shark no se te quite de la cabeza tras escucharlo solo unos segundos o que tenga a todos los pequeños tan ensimismados tiene una explicación más lógica de lo que parece. La melodía que se esconde detrás, como se explica en The Daily Beast y recogían en GizmodoES hace un tiempo, es muy sencilla, lo que ayuda a que sea pegadiza, se memorice muy rápido y sea fácil de tararear para todo el mundo. También lo son las letras: son básicas y fácilmente “relacionables” entre ellas.
Esto hace que sobre todo los más pequeños puedan asociarlas fácilmente con la música, generando un atractivo en la composición que aumenta la dopamina en el cerebro del niño, algo que le provoca placer y hace que guste tanto. Vamos, que la canción está creada para ser extremadamente pegadiza para los más pequeños.
El ritmo también influye y ayuda a este éxito. Valorie Salimpoor, una neurocientífica explica que “[…] la música rápida se dirige al tronco y a otros sistemas en nuestro cerebro y tiene el potencial de estimular los sistemas de dopamina involucrados en el movimiento. […] La sincronización del movimiento con patrones de ritmo también puede ser muy placentera porque implica la formación de predicciones”.
Por si fuera poco existe otra variable más vital en el caso del video de YouTube: las imágenes. Los colores y el brillo utilizados en el videoclip son especialmente cautivadores para los más pequeños y el hecho de que participen niños ayudan a crear más gancho.
El video tiene todos los ingredientes para ser un exitazo y a la vista está. Ya es historia de internet.
