Dos denuncias de abuso sexual en un mismo lugar. Una investigación y mil preguntas que, hasta este jueves, pocas respuestas tenían.
Los expedientes que se iniciaron luego del domingo por presuntos abusos sexuales durante fiestas clandestinas VIP en una casa de Rivadavia conocida en la calle como La Madriguera motivaron un profundo análisis de las pruebas de parte de la Justicia para intentar llegar al esclarecimiento.
Primero, se presentó una chica de 25 años con su madre en una oficina fiscal. Contó que el domingo un joven deportista a quien conocía la sometió sexualmente con acceso carnal después de salir del baño durante un encuentro en el que participaron entre 30 y 40 personas.
A las pocas horas, y tal como contó este diario, los investigadores recibieron otra denuncia. La estaban esperando porque algunas jóvenes que participaban de los encuentros contaron que no todas las chicas se animaron a expresar lo que pasaba en esas fiestas.
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Fue una chica también de más de 20 años, hermana de un policía de Investigaciones del Este, la que se presentó ante las autoridades competentes y señaló que, hace dos años, también la habían abusado en La Madriguera.
Marcó a un joven conocido y la Justicia lo identificó rápidamente.
Con ambas presentaciones en el despacho, el Ministerio Público comenzó a trabajar en las causas. Y hasta este jueves, las pruebas para acusar a los dos jóvenes sospechosos eran escasas.
Tanto es así que en los primeros informes clínicos que se recibieron –por la primera de las denuncias– determinaron que no se encontraron rastros genéticos para cotejar en el cuerpo de la chica si se produce la captura del sospechoso, quien viene siendo escrachado en las redes sociales –Facebook– con nombre y apellido.
Si bien la denunciante señaló que el agresor no eyaculó cuando la sometió sexualmente, los profesionales esperaban encontrar rastros PSA (antígeno prostático específico) pero el resultado de laboratorio que arribó hace pocas horas a la fiscalía fue negativo.
Debido a esto, un abogado se presentó ante la Justicia y, tal como sucede en estos casos, presentó un pedido de mantenimiento de libertad mientras se desarrollan los peritajes o, en su defecto, la detención domiciliaria.
Fuentes judiciales contaron a este diario que el letrado dijo que su cliente no tiene nada que ver con los hechos que le endilgaron e insistió en su inocencia.
Con respecto al segundo caso, fue una chica –que padecería esquizofrenia, señalaron los investigadores– la que aseguró que también había sido abusada en la Madriguera. Este caso, para los detectives, es de mayor complejidad.
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Tanto es así que, en las próximas horas, se iba a citar al sospechoso para tomarle una declaración informativa, debido a que no hay pruebas concretas que lo ubiquen como el autor de un vejamen durante una fiesta en el lugar.
Más allá de que se trate de casos de difícil resolución, el Ministerio Público apunta la mira en el resultado de los estudios psicológicos que le realizarán a las denunciantes para conocer, básicamente, si su relato es firme, no presenta contradicciones y no fabulan.
