Dicen que el diablo se encontró con Dios y decidieron dirimir sus diferencias con un juicio. Una vez aceptada la confrontación el diablo comenzó a reir. Dios preguntó por qué se reía y el diablo dijo: “No sé quien te va a defender en el juicio, en el cielo no hay abogados”.
Si es cierto el chiste, entonces hay algo que no puede ser cumplido, algo de lo que se habló estos últimos días. La frase repetida en estas asunciones de mando que se dieron por todos lados, gobernadores, intendentes, presidenta, vicepresidente, fue: “ Si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden”.
Hasta ahora, no conozco ninguna demanda presentada por la Patria, de Dios no sé, porque tal vez ocurra en sus territorios, cuando Él se encuentre con los imputados no procesados. Puede ser que ocurra: “A ver vos, el de trajecito y tres celulares, tenemos que hablar de lo que hiciste en la tierra. Te lo dije en los mandamientos y no cumpliste, tomaste mi nombre en vano”.
Puede ser. Pero la Patria no ha presentado demanda alguna. La Patria es una una entidad tangible en algunos casos e intangible en otros. El territorio y lo símbolos son la Patria, pero también el sentimiento colectivo, el sentido de pertenencia. Los vagos juran por Dios y por la Patria y no sé si saben a qué niveles de honestidad se comprometen.
Usted dirá: bueno, pero tenga en cuenta que la Psatria tiene a la república y esta tiene un poder judicial que se encarga de aquellos que no actuaron bien en la función pública. Es cierto, pero no he visto sentencias que se hayan hecho por perjurio, que es incumplir un juramento.
A lo mejor tendrían que juntarse los encargados de las iglesias de un país (digo, para ser abarcativo), y un abogado a favor del pueblo (no hay muchos, pero hay), y hacerse presente en toda ceremonia de juramento. Así, cuando dicen: “que Dios y la Patria me lo demanden”, hay alguien que esté a favor de Dios y de la Patria.
