La cucaracha es uno de los bichos que más cobra en SADAIC, por la canción: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”. Hay animales aborrecidos: el sapo, por ejemplo, que es más feo que D’ Elía en calzoncillos; las víboras – un niño llorando le dice a su mamá: “Mamá, me picó una víbora”, ¿Cobra?, le pregunta ella. “No, gratis”, responde él–. A Moyano le dicen araña sin patas: No se sabe bien cómo hizo la tela. Pero de todos los animales, las cucarachas deben ser las más odiadas.

Las mujeres les tienen pavor, son capaces de gritar como en un parto cuando ven una adentro de la casa y no se animan a matarlas, tiene que venir el marido, pantufla en mano, para hacerse cargo del cucarachicidio. Por tal aversión que el mundo manifiesta hacia estos bichos, han surgido los cucarachicidas, que ocupan un lugar importante en la televisión nacional: “Las mata bien muertas”. “El fin de las cucarachas, no hay forma de que se salven”, dicen los eslogans de estos productos. Pero hace cientos de miles de años que las cucarachas están vivitas y coleando, aunque no tengan cola.

¿Por qué las cucarachas son negras y chicas? Porque si fueran grandes y grises serían elefantes. Una señora entra a un negocio de venta de animales: “Deme 2.000 cucarachas”, pide. “¿Para qué quiere 2.000 cucarachas?”, pregunta el empleado. “Es que voy a entregar el departamento que alquilo y me dijeron que tengo que dejarlo como lo encontré”. Este indeseable animalito puede ser una ayuda tremenda para la medicina. Un estudio hecho con cerebros de estos insectos descubrió varios compuestos químicos que, según los científicos de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, son tan potentes que pueden eliminar las superbacterias, resistentes a los remedios disponibles en el mundo.

Para los científicos, estos compuestos pueden usarse para antibióticos capaces de combatir infecciones bacterianas graves. ¿Qué me cuenta, doña Prudencia? Eso morochito con muchas patas que anda por la casa y que ha merecido durante milenios nuestro repudio puede ser la ayuda para vencer enfermedades graves, muy graves. Vamos a tener que cambiar de actitud, lo que era pisotón, que sea caricia; lo que era escobazo, que sea masaje; lo que era insecticida, que sea perfume. Así que deje de asustarse, señora, cuando vea una cucaracha, haga de cuenta que está viendo una variante oscura del paracetamol.