Pues parece que es esto lo que van a decir muchos cuando el domingo entren al cuarto oscuro: “Vamos a un corte y volvemos”. Según las encuestas, la tendencia al corte es alta,mucho más alta que en otras elecciones. Es que el corte tiene que ver con la política, por empezar, el político está acostumbrado a cortar por lo sano.Uno pensaría que lo mejor sería que cortaran por lo enfermo, pero, no, se empeñan en cortar por lo sano.También es probable que en algún momento nos hagan un corte de manga. Un corte de manga es un gesto que consiste en partirse el brazo izquierdo con la mano derecha, a modo de desprecio, de insulto tal vez. Es un insulto manual, digamos.

      Es común también que el Gobierno haga re…cortes presupuestarios, generalmente, para beneficiar a quienes no deberían ser beneficiados, pero así es. No proteste si encuentra pelos a la sopa, que son de cabellos de ángel. Habitualmente suelen rodearse de una corte de adulones o de amanuenses –no quiero decir secuaces porque me parece muy fuerte–, quien les procuran elogios a troche y moche, sin que nadie les diga: “¡Cortenla, che! Y en el Gobierno está también la Corte Suprema de Justicia, que ha sufrido en estos últimos años varios cortes y alargamientos, según le cuadre al Ejecutivo de turno. Porque, cuando las papas queman, lo mejor es cortar por un atajo. Y ahora nos están haciendo la corte, que es tratar de conquistarnos con algunos afiches y unos avisos de televisión.

      O sea, que el corte es algo que reiteradamente se mete en política, por lo tanto es casi inevitable que se meta en una elección, en un cuarto oscuro y, al final, en una urna. ¿No deberían poner una tijerita en cada mesa electoral para facilitar el trámite? Porque aquellos que están decididos a cortar lo van a hacer igual, entonces, es mejor facilitarles el trámite, así se gana tiempo y prolijidad. O deberían hacer las listas sábanas troqueladas, así uno ve facilitada su decisión. El domingo habrá de producirse. Según los expertos, los cortes van a ser muchos, pero el resultado va a ser siempre el mismo, al final, somos nosotros los que vamos a terminar cortados.