Al inicio de la semana reabrieron los corralones, al incluirlos en la lista de actividades exceptuadas de la cuarentena obligatoria, por lo que varios clientes se dirigieron a estos establecimientos, según detallaron desde el sector. Sin embargo, también señalaron que la demanda no es suficiente aún para compensar el freno que tuvo la actividad.

Después de 20 días sin funcionar, se estima que las caídas en las ventas fueron de un 40% en marzo comparadas con el año pasado, según el Índice Construya, que mide la evolución de la actividad del sector. El panorama coincide con lo señalado por distintos corralones de la provincia.

“Es muy poco lo que vemos de gente y creemos que va a seguir así. Hasta que no se logre destrabar o exceptuar las obras de empresas privadas, el funcionamiento que tenemos es de cercanía: la gente que vive por la zona y está haciendo pequeños trabajos”, señalaron vendedores de Eletec S.A., en Godoy Cruz.

En el mismo sentido, José María Montecino, del corralón La Puebla en Rodeo de la Cruz, explicó que la gente compra principalmente elementos que no requieren mucha inversión. “El movimiento es regular, al estar en cuarentena, muchos aprovechan el tiempo en sus casas para trabajar en lo que tenían pendiente: algunos arreglos o cuestiones estéticas”, indicó.

Por otro lado, los establecimientos deben funcionar con los recaudos que rigen durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio: reduciendo la cantidad de personas en el salón, respetando las distancias mínimas e ingresando sin acompañantes.

“Se redujo bastante la cantidad de ventas, pero nos estamos moviendo principalmente por teléfono y hacemos el envío. El lunes fue muchísimo movimiento por la gente que estaba necesitando comprar, pero después disminuyó”, detalló Giselle, una vendedora en el corralón Ex Forastero, de Guaymallén.

“Otro problema que vemos es que no se toman recaudos al venir. Tenemos alcohol en gel, pero no se usa; y si bien el barbijo no es obligatorio, no vemos a nadie traerlo. Incluso llegan de a dos o tres en una camioneta”, relató.

Ese panorama causó algunos inconvenientes entre el lunes y martes, cuando se produjo el pico de clientes, según Ariel Edgechman, delegado regional de la Unión Personal de Seguridad de la República Argentina (UPSRA). “Cuando reabrieron los mercados de materiales vinieron de golpe y se enojaron mucho con los vigiladores. Sobre todo cuando tenían que decirles que no entraran de a dos porque vimos muchos en pareja”, comentó.

Por su parte, Marcelo Bargazzi, titular regional de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), resaltó que la medida es “insuficiente” para palear los problemas en el rubro.

“El panorama es dificultoso desde antes del coronavirus. Hay muchas deudas desde la obra pública. Esto de ahora sólo es un agravante”, aclaró.

Por lo tanto, “por más que levanten parcialmente las restricciones, como pasa con los corralones, sigue sin haber trabajo de obra”, apuntó Bargazzi.