La República Democrática del Congo cierra el año sumida en la epidemia de sarampión más drástica del mundo con presencia de la enfermedad en las 26 provincias del país, lo que lleva a definir a la epidemia como la más extensa desde hace décadas. Hasta la fecha, son 288.000 las personas contagiadas y más de 5.700 los muertos, de los cuales el 73% son niños menores de cinco años, según datos de la organización Médicos sin Fronteras (MSF).

Alex Wade, jefe de Misión de MSF aseguró que son “demasiados muertos para una enfermedad fácilmente prevenible. Todavía hoy la epidemia de sarampión en la RDC sigue siendo más fuerte que la respuesta médico-humanitaria puesta en marcha”. Los expertos indicaron que las causas en el origen de la epidemia recaen en la muy baja cobertura de vacunación en gran parte del país por falta de insumo, vacunas y posibilidades de acceso.

Asimismo, el cuadro se agrava por las instalaciones sanitarias deficientes y los problemas para mantener la vacuna a la temperatura justa hasta el momento de la inyección. La expansión del sarampión se potencia con la epidemia de ébola, lo que complica aún más el cuadro sanitario. Según Médicos Sin Fronteras, entre enero de 2018 y octubre de 2019 se curaron a más de 46.800 pacientes afectados de sarampión y se vacunó a más de 1 millón 400 mil niños.

La situación en Europa

Pese a que el mundo avanza, Europa pierde la batalla para erradicar el sarampión, según un alerta lanzado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El número de casos de sarampión en Europa de enero a junio de 2019 fue de 90.000, el doble del reportado en el mismo período en 2018. Esta afección exantemática se difunde fácilmente pero se puede prevenir con dos dosis de vacunas. Sin embargo, al mismo tiempo, la creciente corriente anti vacunación pone en jaque a todos los planes de salud pública y permite, a su vez, la propagación de viejas enfermedades.