El presidente Alberto Fernández anunció que implementará un sistema de créditos no bancarios apuntados a financiar a pequeños bienes de capital a modo de microcréditos y refinanciar deudas de familias que enfrentan problemas para afrontar las cuotas contraídas en estos años de tasas altas.
El objetivo de este sistema es que, con fondeo público, se puedan otorgar a tasas muy por debajo de las del mercado.
El proyecto anunciado por Fernández estará bajo la órbita del ministerio de Desarrollo Social, conducido por Daniel Arroyo. Esta cartera también tendrá a su cargo el desarrollo de la tarjeta alimentaria, cuyo objetivo es financiar la compra de alimentos para menores de 6 años.
“Van a ser microcréditos, no bancarios, para comprar herramientas o insumos de capital. Para que el carpintero tenga una sierra circular o una señora una máquina de coser, hasta máquinas más grandes”, declaró Arroyo a diario Clarín.
“Abarcará al 40% de la población, que trabaja por su propia cuenta, que es gasista, carpintero, plomero o que cose ropa en la casa. Serán a tasas bajísimas, del 2% o 3% anual”, agregó el funcionario y detalló que el fondeo va a ser público, sin participación de la Anses.
El objetivo de esta medida es reactivar “desde abajo” pequeños microemprendimientos o de autoempleo. Pero, a su vez busca atacar el sobre endeudamiento de familias que no tienen acceso al sistema bancario.
“Servirán para desendeudar a estas familias, que ahora toman créditos al 200% de interés anual”, agregó Arroyo.
Hasta el momento, se desconoce la fecha de lanzamiento de estos préstamos. Su distribución se hará a través de mutuales, cooperativas, cajas de crédito y hasta asociaciones civiles, que están siendo coordinadas desde el ministerio de Desarrollo.
Durante su discurso ante la Asamblea Legislativa Fernández sostuvo: “Queremos un Estado presente, constructor de justicia social, que le dé aire a las economías familiares: por eso vamos a implementar un sistema masivo de créditos no bancarios que brinde préstamos a tasas bajas”.
“Hoy nuestros compatriotas tomaron créditos para comprar alimentos y remedios o para pagar las facturas de los servicios públicos. Las abuelas y abuelos se endeudaron para comprar medicamentos y empezaron a comer menos y peor”, resaltó.
