El año pasado, una serie de trabajos policiales revelaron que existían varias bandas dedicadas a la comercialización de drogas en la provincia. Las pruebas sostenían que se trataba de organizaciones criminales que movían millones de pesos por venta de cocaína y marihuana.

El primero que “saltó” en las pesquisas fue César Alberto Montiveros, un hombre de 54 años conocido como el alias de Cafiso. En mayo, los policías de la División Robos y Hurtos de Investigaciones, que lideraron estas actuaciones, lo detuvieron y pusieron a disposición de la Justicia. Era el especialista y el encargado de decirle al resto de la gavilla cómo estirar el polvo blanco.

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Esa investigación permitió saber, a través de diversas conexiones que hicieron, que había otro hombre “pesado” en el negocio del tráfico de estupefacientes: se trataba de Sergio el Chirola Pizarro, un empresario de la noche que fue atrapado a principios de este mes intentando ingresar casi 50 kilos de cocaína por Desaguadero. El objetivo era distribuir la sustancia en Mendoza y Chile.

Pero no todo terminó allí: policías de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico continuaron trabajando esas pruebas y entre el martes por la noche y este miércoles por la mañana terminaron por desbaratar otra importante gavilla que supo tener vínculos con los citados personajes.

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Ocho hombres fueron capturados luego de una docena de allanamientos en casas de los departamentos de Guaymallén, Las Heras y Capital.

Lo destacado de la instrucción, detallaron fuentes policiales a El Sol, fue que los policías que trabajan casos de narcocriminalidad en la provincia detuvieron a un colega conocido como el Chino, quien está sospechado de integrar la organización.

Se trata de un oficial inspector identificado como Leonardo López, quien fue apresado en su destino, la Unidad Especial de Patrullaje de Ciudad (UEP).

Fuentes del caso detallaron que este uniformado supo desempeñarse en la Dirección de Inteligencia de la Policía (DIC), luego pasó por la Comisaría Primera y quedó en la UEP capitalina. Y agregaron que está sospechado de comercializar la droga en un bar-pool-pub de Los Corralitos junto a algunos de los otros siete sospechosos detenidos.

Además, se cree que, por su llegada como uniformado, “era el que liberaba la zona” o “alertaba a los miembros de la banda sobre posibles investigaciones en su contra”, explicaron.

Durante las medidas, que desarrollaron en barrios de Guaymallén –principalmente–, Las Heras y el edificio de la UEP Capital, la mayoría de los sospechosos quedaron detenidos.

Incautaron dos kilos de marihuana, 100 ravioles de cocaína, dos plantas de cannabis y semillas de esa planta. También secuestraron elementos de corte y fraccionamiento y dinero en efectivo.

Además, también los policías dejaron a disposición de la Justicia federal dos autos –Volkswagen Vento y Gol– y una moto Honda tipo pistera; una pistola calibre 9 milímetros (no es la reglamentaria del policía) una tablet y, al menos, cinco teléfonos celulares.

En las próximas horas, la Justicia federal iba a definir la situación procesal de todos los detenidos, ya que algunos estaban señalado como jefes de la organización y otros como los vendedores de la marihuana y la cocaína el estilo narcomenudeo, explicaron las fuentes.

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Lo cierto es que las primeras pesquisas que permitieron desbaratar clanes importantes de tráfico y distribución de drogas en Mendoza en mayo y principios de este mes, con secuestros récord y detenciones de sujetos vinculados al mundo al hampa, fueron las que dieron el puntapié inicial para terminar de confirmar que existían otros personajes en la cadena.