Dos meses de investigación y trabajos de calle en el barrio Espejo de Las Heras sirvieron para que personal de la Policía Federal detuviera a tres personas vinculadas a la comercio de estupefacientes.
Los efectivos lograron secuestrar el martes por la noche una importante cantidad de cocaína, marihuana, elementos de corte y fraccionamiento y también un arma y un vehículo de alta gama.
Para los pesquisas, se trataba de una organización aceitada que se hacía llamar “Tortugas” y tenía a un joven de 23 años apodado “Tarta” en el mundo del hampa como una de sus caras visibles.
Este sujeto identificado por las fuentes consultadas por El Sol como Franco Herrera, fue uno de los apuntados por los policías que trabajaron durante meses en el caso como el acopiador de las sustancias, por lo que iniciaron un seguimiento para confirmar las sospechas.
Durante las tareas en la zona supieron que, a pesar de su corta edad, tenía a su nombre dos vehículos, entre ellos una moderna camioneta Toyota Hilux, sin que se le conocieran trabajos formales ni registros crediticios.
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El inicio
La investigación tuvo su inicio cuando la Policía Federal recibió una denuncia anónima que advertía sobre dos casas vinculadas con el narcotráfico en el citado barrio lasherino.
Una fue marcada como lugar de acopio de la banda (la vinculada con el “Tarta” Herrera), y la otra era utilizada para la comercialización al mejor estilo narcomenudeo.
En la última propiedad, los efectivos identificaron a un hombre y a una mujer y le siguieron sus pasos: se trataba de Romina Díaz (35) y Paulo Castro (24).
Todo el trabajo fue con el mayor sigilo posible, debido a que en la zona los vecinos alertaban a los narcos sobre la presencia de personas extrañas o la policía.

El trío, a su vez, entendieron las fuentes, respondían a un “narco más pesado” de Las Heras. Si bien los detectives pidieron reserva sobres su identidad, detallaron que profundizaron una investigación para poder relacionarlo con la droga incautada.
Con las pruebas reunidas, el martes por la noche personal de la División Unidad Operativa Federal Mendoza decidió irrumpir en las propiedades el martes por la noche.
El primer domicilio allanado fue donde se vendían la drogas en pequeñas cantidades. Allí secuestraron 18 plantas de cannabis de más de un metro y medio de alto, dinero en efectivo que sería producto de la comercialización, celulares, seis celulares, cigarrillos de marihuana (porros) y envoltorios de con la misma sustancia.
También incautaron un envase plásticos con clorhidrato de cocaína y detuvieron a la pareja acusada de la comercialización, es decir, Díaz y Castro.
Acto seguido se dirigieron hasta la morada de Herrera, el señalado acopiador y distribuidor. Allí dieron con medio de kilo de cocaína, dos balanzas con restos del polvo blanco, un celular, un vehículo que utilizaba para las maniobras delictivas, dinero y una pistola Bersa Ultra Compact 9 milímetros con 12 municiones.
Por último, las fuentes consultadas explicaron que, con el dinero que recaudaban de la venta de la droga, la pareja invertía y edificada diversas habitaciones arribada de la propiedad que habitaban.

