Los cruceros ofrecen vacaciones con todo incluido, la posibilidad de conocer varios destinos en un recorrido sin tener que cambiar de hotel ni armar y desarmar valijas, con las comidas y los traslados resueltos, entretenimiento a bordo a toda hora y un presupuesto controlado. Como si esto fuera poco, la atención suele ser de primera, los itinerarios son atractivos, los barcos se renuevan constantemente e incorporan nuevas tecnología y las vacaciones que proponen se prestan para todo tipo de público, tanto para parejas como familias con chicos, amigos y grupos multigeneracionales (el “familión”, por decir de alguna manera).
Por todo esto, la cantidad de gente que se decide por un crucero es cada vez más en todo el mundo. Las estadísticas que elabora anualmente la Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA) señalan que en 2015 hubo 23,2 millones de cruceristas; en 2016 fueron 24,7 millones y para fines de este año se espera que el número cierre en 25,8 millones.
La proyección a futuro de las compañías es clave en el desarrollo del mundo de los cruceros. En una industria donde cada vez hay barcos más grandes -en algunos casos, hablamos de ciudades flotantes que mueven más de 5.000 pasajeros- , es importante cuidar la experiencia del huésped a bordo e intentar buscar nuevos itinerarios y escalas, que no es fácil.
