Aproximadamente setenta fábricas argentinas dedicadas al cuero fueron cerradas debido a la caída del consumo, a la entrada de importaciones y el alza de precios en los servicios básicos, precisó la Cámara de Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA).

De acuerdo con el CIMA desde 2016 se perdieron 13.000 empleos en ese rubro por varios factores, entre estos los llamados tarifazos en la luz, el agua y el gas y la presión de la Administración Federal de Ingresos Públicos.

El poco consumo, el aumento de las importaciones, las elevadas tasas de interés, y la presión tributaria son varios de los factores que han afectado a esta industria, según detalló el representante de CIMA, Ariel Aguilar, al canal C5N.

Aguilar describió que se perdieron 3.000 empleos en la rama manufactura, otros 3.000 con el cierre de 25 curtiembres (el lugar donde se gesta el proceso que convierte las pieles de los animales en cuero) y otros 7.000 trabajos cerraron por el quiebre de 300 fábricas de calzado, según recoge la agencia Prensa Latina.

“Los trabajadores no son un número, son personas. Se están llevando puestos los sueños industrialistas y pymes de cantidad de empresarios. Hay que apostar al trabajo”, argumentó el representante de CIMA.