Buenos días, a pesar de todo. Argentinas, argentinos, ¿qué está pasando con el dinero en este ispa, ah? Veamos, dijo el microscopio, no se consiguen monedas. Los quiosqueros te dan el vuelto con caramelos Alka, que ahora tienen la leyenda caramelos de curso legal. Los billetes de dos pesos están tan gastados que parecen papiros celestes terrosos, la moneda extranjera está bloqueada, no se puede comprar dólares ni siquiera en Estados Unidos. ¿quién va a invertir en un país en el que no le permite al inversor manejar la moneda internacional con la que viene a invertir? Hace unos meses mandamos a imprimir billetes a Brasil.

Vinieron fallados, con los números en un lugar distinto a los habituales, inclusive, se detectaron billetes de cien pesos con la imagen de Roca y la leyenda Conquistador del Amazonas. Sigo, está en pleno proceso la investigación para averiguar las relaciones entre el vicepresidente, cada vez menos amado Bodou, y la ex empresa impresora Ciccone. Pero, con sospechas y todo, el Gobierno le encargó a esa empresa, la confección de 410 mil millones de billetes, por lo que el Gobierno pagará a la impresora 160 millones de pesos. Y, bueno, que se cobre de lo que imprime, qué embromar. Pero resulta que la ex Ciccone hizo mal su trabajo y se pusieron en circulación billetes de cien pesos.

Algunos tienen los números al revés, otros están salpicados de tinta violeta, otros tienen la imagen del reverso impresa también en el anverso, y muchos, todo lo antes mencionado a la vez. Un verdadero desastre, che, incluso hay gente que encontró billetes de cincuenta pesos en número pero de cuarenta y cinco en letras, otros encontraron billetes con la imagen de Mitre con ruleros, las cataratas del Iguazú sin agua, el monumento a la bandera junto al río Uruguay, Rosas dándose la mano con Sarmiento, en otros aparece Roca luchando a favor de los indios. Un verdadero aquelarre de equivocaciones.

Argentinas, argentinos, encima que nos cuesta conseguir cien mangos, los que conseguimos están fallados. Dicen los conocedores que, ante tamaño fracaso, el Gobierno piensa contratar los servicios de los falsificadores de billetes argentinos, que hay varios, incluso en nuestra provincia, para que se hagan cargo de los oficiales, porque los falsificadores los hacen mejor.

En cuanto a la impresión de billetes de cien pesos con la cara de Evita, me parece muy bien, por un lado, como homenaje a una mujer que aún sigue pesando en la admiración de muchos argentinos, y por otro lado, porque estoy cansado de estar indignado de que a Roca lo consideren héroe nacional y le atribuyan la mayor valoración de nuestro papel moneda. Eso sí, no se extrañe si en los billetes Evita aparece con el pelo morocho, sin rodete y una boina blanca.