La Policía Federal desbarató este año dos clanes familiares acusados de ser narcos que operaban en el Gran Mendoza desde hacía muchos tiempo. De acuerdo con el resultado de los trabajos de campo y de inteligencia que desarrollaron durante meses, no estaban frente a simples banditas dedicadas al narcomenudeo que recaudan unos pocos billetes diarios para subsistir en la barriada, sino de grupos que movían millones de pesos producto de la comercialización de cocaína de máxima pureza y adquirían bienes muebles e inmuebles para lavar el dinero.

En una sola jornada, por ejemplo, podían registrar ventas por más de 130 mil pesos producto de unas 80 transacciones, como en uno de los casos, los que luego eran “licuados” en autos de alta gama, casas, grandes festejos o viajes. Se trata de los Pizarro y los Magallanes quienes, si bien no tenían negocios en común, se destacan porque los unían los mismos intereses: distribución y comercialización de drogas a gran escala.

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El primer clan cayó el 5 de mayo en el oeste de Godoy Cruz y Guaymallén. Y el segundo, el viernes 20 de este mes en los barrios de ese sector pero de Capital.

Algo que llamó la atención de los detectives federales es que los señalados jefes de las bandas, Hilda Pizarro e Iván Magallanes, eran celadores de colegios secundarios de Godoy Cruz y Las Heras, respectivamente.

Una hija de la mujer, Johana Castro, quien está procesada con un hermano y otros familiares y recibió el beneficio de la detención domiciliaria por enfermedad de su padre y el cuidado de sus hijos, también era celadora en el mismo establecimiento que su madre.

Este no fue un dato menor para los policías que trabajaron las pesquisas, debido a que son sospechosos de tener acceso a estupefacientes y presentaban contacto directo con estudiantes. Es más, en el caso de los Magallanes, existen pruebas que certifican que distribuían cerca de una escuela del barrio Santa Rita II, de Ciudad, donde tenían base.

En la Dirección General de Escuelas (DGE) tomaron nota de la situación y se iniciaron investigaciones administrativas contra las dos mujeres y Magallanes. A las Pizarro las suspendieron preventivamente y dejaron de pagarles el sueldo.

Con respecto a Magallanes, la situación es diferente: al ser un caso reciente, estaba por resolverse su situación en las próximas horas. Sólo habían recibido una alerta de la directora del colegio donde cumplía tareas porque no se había presentado después del viernes 20, justamente, cuando fue atrapado con hermanas, pareja y suegros, entre otros, por las redes policiales.

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Docentes de los colegios donde figuraban como celadores madre e hija Pizarro y Magallanes hablaron con El Sol y señalaron que “rara vez” se los veía cumpliendo con sus tareas in situ y que “alguien” firmaba por ellos el presentismo, quizás, “por temor” a algún tipo de represalia. “Magallanes, por ejemplo, se presentaba una vez por semana en la escuela”, contaron, por su parte, los detectives que lo siguieron durante meses. 

Lo mismo sucedía con Hilda Pizarro y su hija, Johana. Creen que, en realidad, ser celador era una pantalla para justificar sus bienes en caso de ser detenidos.

Uno por uno 

De acuerdo con los registros de la DGE, Hilda Pizarro ingresó como celadora el 15 de mayo del 2007 y trabajaba en el colegio Nº 4-068 Atilio Anastasi, ubicado entre las calles Mathus Hoyos y Olmo Zárate del barrio La Estanzuela en Godoy Cruz, en actividad desde el 1 de enero de 1990. Su hija Johana figura incorporada en ese mismo establecimiento secundario el 1 de abril del 2011.

Por su parte, Magallanes tenía el cargo de celador-sereno del colegio de EGB Nº4-158 Arrieros del Ande, situado en calles Thomas Guido 2660 de Las Heras, creada en marzo de 1999. La fecha de ingreso es más reciente: figura activo desde el 21 de noviembre del 2012.

Magallanes y las Pizarro, agregaron las fuentes, tenían un sueldo mensual promedio de 9 mil pesos. Si bien dejaron de pagarles a las mujeres (lo mismo pasará con el hombre de 41 años), su futuro en la DGE es materia de análisis.

Es que, mientras estén sometidos a proceso judicial sin una condena firme, no pueden ser exonerados del Estado. El cargo permanece en stand by hasta que no haya en la Justicia motivos de apelación y, después, la Junta de Disciplina de la DGE será la que defina si lo pierden.

Lujosos

Hilda Pizarro y el resto de los sospechosos (seis en total, en tres ellos, su hijo y la nuera) fueron atrapados en una megacausa. Tenían base en el barrio La Estanzuela y se movían también por Guaymallén. Les hallaron más de dos millones de pesos en efectivo y les descubrieron varias propiedades. Adquirieron autos de lujo, como VW Scirocco o Fiat 500. La Policía Federal los filmó comercializando drogas. Les secuestraron cocaína.

Por su parte, Magallanes también tenía más de dos millones y medio de pesos. Le incautaron 6 kilos de cocaína a una pareja que respondía a él. En total, hubo diez detenidos (entre ellos, hermanas, cuñado y suegros). Vivía en una casa de lujo y secuestraron también armas y cuatro vehículos. Es considerado distribuidor mayor de estupefacientes.

Números que hacen ruido

En la Dirección General Escuelas detectaron que en el 2007 había unos cinco mil celadores en la provincia. Desde ese año hasta fines del 2015 (gestiones de Celso Jaque y Francisco Pérez), cuando se hizo cargo del Ejecutivo Alfredo Cornejo, la cantidad se duplicó, es decir, llegó a 10 mil.

Ese número se mantiene en la actualidad debido a que, prácticamente (salvo remplazos), no hubo más ingresos.