Más de cinco años pasaron para que la causa por la desaparición de Paola Gisela Gutiérrez tuviera su primer detenido.
Hasta hace algunos meses, el expediente aún investigaba un pedido de paradero, pero todo cambió después de que un testigo de identidad reservada se presentara en la Unidad Fiscal de Homicidios y aseguró que la joven madre había sido asesinada en el complejo La Favorita, de donde era oriunda.
La recolección de pruebas posterior a la recepción de esa declaración condujo a la captura de Héctor Emilio Dias Tejera (32), alias Negro o Negrucho, sindicado como autor del crimen.
El sospechoso, que está esperando un hijo, fue imputado por el fiscal Carlos Torres por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y se encuentra alojado en un penal provincial a la espera de que se realice la audiencia de prisión preventiva en su contra.

En ese lapso, la Justicia espera obtener los resultados de una serie de análisis y peritajes.
Entre ellos, de los elementos encontrados durante un rastrillaje en el lugar donde habría sido enterrado el cuerpo de la víctima, así como también de rastros hallados en el automóvil de Dias Tejera, que habría sido utilizado para trasladar el cadáver, de acuerdo con la hipótesis del Ministerio Público.
Por mientras, la pesquisa se sostiene, básicamente, a través de diversas declaraciones que fueron surgiendo a partir de los dichos plasmados en el expediente por el testigo que permitió encaminar el caso.
Pero, debido a que los testigos coincidieron en sus relatos de manera independiente y aportaron nueva información que logró verificarse, los detectives son optimistas con respecto al resultado de los análisis.
Secreto de barrio
La Favorita ha sido escenario de diversos hechos de sangre, muchos de ellos, de amplia trascendencia. Pero pocos deben haber mantenido en vilo a los lugareños como la desaparición de Paola Gisela Gutiérrez, denunciada el 19 de julio del 2015.
Pese a los pedidos de Justicia de su familia, los rastrillajes en el propio conjunto de barriadas del oeste de Ciudad, no había datos ni rastros sobre el paradero de la joven, que era madre de tres chicos y cursaba un embarazo de cuatro meses.
Este año, la causa parecía tener intenciones de reactivarse cuando el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de 500.000 pesos por pedido de la Justicia federal, que instruye la hipótesis que Gutiérrez fue secuestrada por una red de trata de personas.
Pero, algunos días antes, el silencio por parte de los vecinos de La Favorita se rompió cuando un lugareño se presentó en la oficina del fiscal Torres, en el edificio donde funciona la Dirección de Investigaciones, en avenida Belgrano de Capital.
Ver también: La familia de una joven desaparecida en Capital sospecha de trata de personas
La persona reveló que tenía información importante e inédita sobre el caso de Paola Gutiérrez. Al tomarle declaración, como testigo de identidad reservada, relató que un conocido le había contado que había sido asesinada un día antes de que su familia denunciara la desaparición.
De acuerdo con la versión, Gutiérrez jamás salió de La Favorita, sino que se había juntado con un grupo de amigos, entre los que se encontraba Dias Tejera, sostiene la información judicial.

Al parecer, el Negrucho se le insinuó sexualmente a Gutiérrez pero esta lo rechazó diciéndole, palabras más, palabras menos: “Qué voy a tener sexo con vos”.
La reconstrucción ofrecida por el testigo sostiene que eso provocó la furia de Dias Tejera, quien decidió acabar sorpresivamente con la vida de Gutiérrez propinándole un disparo con un arma.
Posteriormente, con ayuda de otros personajes de la zona, el Negrucho cargó el cadáver de la víctima en su Peugeot 12 y lo enterró en las inmediaciones del puesto Jesucristo, en calle Los Pinos, cerca del dique Frías y a unos 2 kilómetros hacia el sur de La Favorita.
Lo cierto es que, a través de ese primer testimonio, se logró identificar a otras personas que tenían conocimiento de esta situación y habían guardado el secreto durante años.
Todas las declaraciones fueron coincidentes y aportaron mayor información que permitió continuar con los avances en la causa.
Detenciones, rastrillajes y hallazgos
Las pruebas recolectadas a través de las declaraciones que se plasmaron en las últimas semanas en la causa desembocaron en la identificación y posterior detención de Dias Tejera, a quienes los testigos se referían como el Tuerto, debido a que tiene un problema y no puede abrir el párpado del ojo derecho.
Al mismo tiempo, se hicieron rastrillajes con perros especializados en la localización de restos humanos de la Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (Escam), la ONG que ha participado en diversas búsquedas de cadáveres de casos trascendentes en la provincia, en el lugar que fue descrito en las testimoniales.
Fue justamente en ese lugar donde un can dio un indicio y se realizó una excavación. Allí se encontró bijouterie, un bretel de corpiño y restos óseos, los cuales fueron sometidos a exámenes.
Asimismo, se secuestró el Peugeot 12, que aún continuaba siendo propiedad del Negrucho.

Al rodado, que tenía los números seriales del chasis y el motor modificados, se le realizó la prueba de luminol y se encontraron algunos rastros, los cuales podrían corresponder a manchas hemáticas o restos genéticos, explicaron las fuentes consultadas.
En las medidas también fueron aprehendidos dos hermanos de apellido Quiroga, quienes están sospechados de colaborar con la desaparición del cadáver de Gutiérrez.
Sin embargo, quedaron libres porque surgió la posibilidad de que quienes ayudaron a Dias Tejera hayan sido sus propios hermanos. Por ese motivo, no fueron formalmente imputados y se aguarda avanzar con algunas pruebas.
