La Justicia Federal y la Policía de Investigaciones, que siguen buscando elementos para intentar resolver el misterio en el que se transformó la desaparición de Diego Alfredo Aliaga, recibieron una nueva pista que llevó la pesquisa a La Crucesita.

La información que llegó a manos de las autoridades asegura que el cuerpo del empresario de 51 años está enterrado en esa zona de Luján de Cuyo. Por ese motivo se organizó un operativo de rastrillaje en el área, que comenzó en la mañana de este viernes y se extendería incluso hasta este sábado si los resultados no son positivos, indicaron fuentes de la instrucción.

Este dato reservado además afianza una de las principales hipótesis que manejan los investigadores, que señala que el ex despachante de aduana -que fue visto con vida por última vez el 28 de julio- habría sufrido un atentado contra su vida.

La investigación es liderada por el fiscal federal Fernando Alcaraz. La causa, que continúa bajo secreto de sumario, tiene como imputados por secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas a Diego Barrera -socio de Aliaga-, su pareja Bibiana Sacolle, y sus hijastros Lucas y Gastón Curi. 

Fueron detenidos a principios de agosto y están alojados en la cárcel federal de Cacheuta a la espera de que el juez Marcelo Garnica defina si los procesa con prisión preventiva.

Personal policial de Investigaciones, como Científica y Canes  -con la ayuda de un drone-, se dirigieron hasta el sector, cercano a la ruta 82, en Luján, y comenzó las labores en los sectores que indicó un hombre que declaró en la causa. 

El caso 

El lunes 27 de agosto Aliaga y Barrera pasaron la noche junto a dos mujeres en la casa del ex despachante de aduanas, en el barrio Palmares, de Godoy Cruz.

Al día siguiente los socios tenían que encontrarse en una propiedad de calle Bandera de los Andes al 9000, en Rodeo de la Cruz, donde pensaban abrir una clínica de rehabilitación.

Aliaga se dirigió al punto de encuentro en ese distrito de Guaymallén en una camioneta BMW x6 que le prestó un abogado amigo porque su Porsche Cayenne había sufrido un desperfecto mecánico. Desde ese momento, no volvieron a verlo.

Esa BMW complicó a Barrera, debido a que fue él quien la regresó al barrio Palmares. Ingresó con la tarjeta de seguridad de Aliaga y hasta accedió a la propiedad de Aliaga donde, según sospechan los investigadores, sustrajo documentación de importancia de la vivienda.

El móvil de Aliaga se activó el miércoles 29 y luego dejó de emitir señal. El mismo día su hermano Gonzalo recibió una llamada inquietante: “Dejá de mover el avispero y andá juntando un palo verde”, le exigieron. Se entendió entonces que se estaba frente a un secuestro extorsivo y la Justicia federal se hizo cargo del caso.

Este teléfono desde que se realizó la llamada extorsiva fue descartado y nunca encontrado. Sin embargo, los investigadores confirmaron que el aparato fue comprado en un negocio ubicado sobre calle Roca de Las Heras, a pocos metros del lugar donde viven los suegros de Gastón Curi (28), uno de los sospechosos que más complicado está con el presunto secuestro extorsivo.

La búsqueda de pruebas que encaminen el expediente hacia el esclarecimiento llevó a los investigadores esta semana al barrio Dalvian. Más precisamente a la casa que habitaba Barrera (51), que el pasado martes fue escenario de un allanamiento que se extendió durante 10 horas

Como publicó El Sol, en ese operativo el personal policial secuestró ropa de los cuatro integrantes de la familia, relojes y documentación, además de varios teléfonos celulares y una notebook que serán peritados por especialistas informáticos.