Me pregunto cómo en los países comunistas es tan popular, tan promovido el ajedrez, si es una monarquía que esclaviza a los peones. Pero así es. Hay cosas que aparecen como una contradicción. ¿Usted se lo imagina a Fidel Castro comiendo en un McDonal’s? ¿A Chávez en la entrega de los Oscar de Hollywood? ¿Usted se lo imagina al presidente Israelí comiendo kepi en una carpa de beduinos? No, ¿cierto? Pues ocurre que a veces las contradicciones se dan nomás.Mire lo que está pasando financieramente en el mundo.

    La caída de los enormes bancos norteamericanos y su arrastre a la Bolsa de Valores de Wall Street, que es donde se cocinan los grandes negocios del mundo, han puesto a Estados Unidos en una situación más incómoda que Nadal con sus calzoncillos. Pandió el cúnico entre los grandes emporios del mundo porque algo así que ocurra en la USA que nos usa nos salpica a todos. Por más que nuestros gobernantes digan que no, a nosotros también.

    Si hay cosas que nos ha enseñado el capitalismo es que es sagrada la regulación que producen los mercados, que los mercados con sus juegos de ofertas y demandas arreglan todas las situaciones y ponen orden. La otra cosa es que el Estado no debe intervenir. El Estado, piola, mirando a ver qué pasa, corrigiendo aquel asunto, aconsejando en tal otro, manejando su presupuesto con cierta discrecionalidad, porque se gasta mucho más en armas que en medicamentos, por ejemplo, pero sin intervenir, y los mercados, libres. Déjelos hacer que ellos son nuestra razón de ser.

    Pero resulta que los mercados son los que están haciendo pelotas las finanzas del planeta, y Estados Unidos ha decidido intervenir con una maniobra de salvataje de los privados que implica cientos de millones de dólares. ¿Qué está pasando? Ahora resulta que los mercados son nuestra perdición y que el Estado interviene con un toco como nunca antes lo ha hecho en la historia. No me digan que Estados Unidos es socialista porque me va a costar creerlo, pero está actuando como si lo fuera.

    Si sigue la cosa así, no se extraña que Cuba bloquee a Estados Unidos. ¿Cómo les vamos a seguir los consejos a los yanquis si les está yendo para la misma misma? Las cosas se están dando vuelta,doña Encarnación,puede ser que la lección sirva para que se dé vuelta de tal modo que los hambrientos del mundo puedan comer. En fin, cuando niños nos asustaban con el hombre de la bolsa, pero ahora parece que el que está asustado es él.