Alguna vez lo dijimos y, como nos sirve para este comentario, lo vamos a volver a decir. No sé qué criterio usó el Banco Central de la República Argentina para ponerles rostros a los billetes moneda nacional. Que Mitre valga dos pesos vaya y pase, pero que San Martín valga cinco y Roca cien, me parece, al menos, una falta de respeto. San Martín, el héroe máximo de la argentinidad, vale veinte veces menos que ese Julio Argentino que anduvo despachurrando nativos por la Patagonia.
Belgrano, que es uno de los tipos más nobles que ha tenido el país vale la mitad que Juan Manuel de Rosas. No me cierra, loco. No sé si el Banco Central habrá tenido alguna intención, pero yo no lo entiendo. En el anverso también ocurren imágenes poco justificadas. Los billetes son los primeros folletos que reciben los turistas extranjeros al visitar nuestro país. Pues, el billete de dos pesos muestra en el anverso el Museo Mitre. ¿A quién diablos se le ocurriría ir a visitar el Museo Mitre? Ni siquiera a los del diario La Nación.
El billete de cinco pesos tiene nuestro monumento al Ejército de los Andes en el Cerro de la Gloria, con un soldado que toca el clarín, que sólo existe en la imaginación de Magnetto, porque el granadero del clarín que esculpió Ferrari no lo está tocando, lleva en la mano el instrumento. Me dirán, es una viñeta, pero parece pertenecer al monumento. Pero, bue, vaya y pase. Los edificios que rodean al Monumento a la Bandera en Rosario, billete de diez pesos, hace años que ya no existen, el paisaje es totalmente otro. El anverso de los de cien muestra a la plana mayor de Roca dispuesta a ir a combatir al indio, tarea muy edificante, que es necesario publicitar.
Pero, bueno, es lo que tenemos. Ahora, parece que hay una intención del Gobierno de cambiar los rostros billetísticos por otros menos héroes pero muy conocidos, por ejemplo, Gardel, tendrían que ser mangos no billetes; Borges, a lo mejor sería más coherente que fueran libras esterlinas; Fangio podría ser el de 2 pesos, porque el Chueco llevó mucho tiempo el 2 en el capot de su Ferrari. Hay un grupo de argentinos lúcidos que están luchando porque el billete de diez sea Diego Armando Maradona. Ojo, que Leo a veces también usa la diez.
Ahora, digo yo, ya que le vamos a cambiar la cara a los billetes ¿Por qué no intentamos con el Gauchito Gil o la Difunta Correa, o algún santo milagroso? En una de esas nos va mejor.
