Miles de refugiados en Turquía comenzaron a llegar ayer a las fronteras con Grecia y Bulgaria, después de que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan levantó la prohibición que les impedía ingresar a Europa desde su territorio.

Esa medida, interpretada como un chantaje a Europa y la OTAN, fue adoptada después de un enfrentamiento militar entre Ankara y Damasco, que amenaza con provocar una escalada militar internacional de imprevisibles consecuencias en el norte de Siria.

A bordo de gomones, los primeros refugiados fueron recibidos en la isla griega de Lesbos con gases lacrimógenos y alambrados por las fuerzas policiales.

Otros grupos se encuentran bloqueados en la zona limítrofe del puesto fronterizo de Kastanies, en el extremo norte de Grecia, donde llegaron a bordo de ómnibus fletados especialmente por el gobierno turco. Bulgaria, por su parte, envió 1000 soldados suplementarios para reforzar su frontera con Turquía.

Reconociendo que un “número significativo de migrantes” se habían presentado en las zonas fronterizas, el primer ministro griego, Kyriacos Mitsotakis, advirtió que “ninguna entrada ilegal será tolerada” en Grecia.

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El viernes, al informar sobre la decisión a la prensa, el responsable turco de Comunicación, Fahrettin Altun, declaró que “su país no recibió suficiente ayuda para hacer frente a casi 4 millones de refugiados. “En consecuencia, todos ellos fueron invitados a entrar en Europa”, agregó.

Turkish media reporting that, after Turkey’s announcement of no more stopping refugees crossing Europe border, some refugees starting marching the western borders. pic.twitter.com/dhC6SH0of0

— M. Bilal Kenasari (@MBilalKenasari) February 28, 2020

La intempestiva decisión del régimen turco estuvo destinada, sin embargo, a hacer presión sobre los dirigentes europeos y la OTAN para que apoyen su intervención militar en la provincia siria de Idlib, en el noroeste de Siria, contra las fuerzas de Damasco y de su gran aliado ruso.

La decisión parece haber sido tomada durante un consejo de seguridad extraordinario presidido anteanoche por el jefe del Estado turco. La reunión fue convocada después de violentos bombardeos en la provincia de Idlib, atribuidos por Ankara al régimen sirio, apoyado por la aviación rusa, donde murieron al menos 33 militares turcos.