Dicen que antes de asumir Cristina le dijo a Néstor: “Néstor, voy a asumir este compromiso que me han dado mis compatriotas con toda energía”. Y Néstor le contestó: “No, con energía no, que estamos en crisis”. Entonces vinieron las medidas instrumentadas por el Programa de Uso Racional y Eficiente de la Energía (Pronuree). Por empezar, el cambio de hora que tantos trastornos nos causó a los cuyanos y al cual todavía no nos adaptamos.
Porque cenar a las diez de la noche, es como tomar la media tarde; porque acostarse a las diez de la noche es como dormir la siesta, entonces, uno se acuesta tarde y al otro día, como ha dormido poco, anda más desorientado que cocodrilo en la Antártida. Hubo intentos de algunos ciudadanos para que, al menos en nuestra zona, se volviera a la hora anterior pero tuvieron tanta suerte como Kirchner recuperando rehenes. Además, se produjo el cambio de lamparitas comunes por lamparitas de bajo consumo, no todas claro, se está produciendo lentamente, cosa de terminarlo cuando tengamos superávit de energía.
Pero Buenos Aires manda y en Buenos Aires las medidas se cumplieron cristinamente. La pregunta es ¿cuánto ahorró de energía el país con estas medidas? Pues nada, en enero creció el consumo cuatro por ciento respecto del mes de enero del 2007. No obstante, dicen los que saben, que la utilización de los aire acondicionados funcionó al tope en la primera quincena del mes, cuando hubo calores que no se los bancaba ni el mismo mandinga.
¿Saben cuantos equipos de aire acondicionado se vendieron en el 2007 en todo el país? Más de un millón doscientos mil equipos. Entonces, uno se pregunta ¿cómo es el asunto?, ¿se instrumenta un plan para ahorrar energía y se gasta más?. Bien no se entiende. Sin embargo, los del Gobierno están chochos, porque dicen que de no haber existido el plan, el aumento de la demanda hubiera crecido casi al doble. Che, ¿y si adelantamos los relojes cuatro horas más? Entonces podríamos juntar el almuerzo con la cena y eso sí que significaría un ahorro.
