No fue un hecho accidental como trató de imponer el autor del hecho en los primeros días de investigación. Fue intencional y estuvo planeado. El crimen de Genaro Joaquín Danitz Pavez (18) ocurrió la noche del 16 de abril del año pasado en el barrio Santo Tomás de Aquino de El Borbollón, en Las Heras.
La víctima recibió un balazo en la cabeza y los investigadores policiales y judiciales trabajaron algunas semanas para terminar de cerrar la hipótesis principal, debido a que existían dudas sobre algunas pruebas que potenciaban la teoría de un hecho accidental.
Sin embargo, con el paso del tiempo la causa se encaminó cuando el autor del ataque se entregó. Si bien plasmó Leandro Exequiel Ortiz (34), conocido como el Ñato, dio una versión poco creíble en el expediente para intentar desligarse de una acusación más grave, la fiscal de la causa, Claudia Alejandra Ríos, lo mantuvo en situación de encierro por la calificación de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Este miércoles por la mañana, el Ñato Ortiz, un hombre con pasado carcelario y una importante lista de antecedentes, confesó el hecho en un juicio abreviado y el juez Mauricio Juan lo condenó a 11 años de cárcel. La defensa había pactado la pena con la fiscalía, tal como está estipulado en este tipo de procedimiento, que había realizado una reconstrucción de cómo se produjo el ataque.

Tal como se desprende de la causa, a las 22 del día citado, el Ñato Ortiz llegó hasta el domicilio de Danitz con un conocido. Un hijo también se encontraba cerca del lugar. Se presentó y golpeó. Se encontró con Danitz Pavez y le dijo luego de un breve cruce: “A vos te andaba buscando”. Luego sacó el arma que llevaba y le disparó a corta distancia. El plomo impactó en el sector frontal del lado derecho de la frente, provocándole la muerte en pocos minutos.
La víctima se encontraba con su novia y un adolescente en el interior de la propiedad. Esas dos personas se transformaron en los testigos más importantes del expediente.
Fuentes policiales señalaron que en el interior de ese domicilio había comercialización de estupefacientes tipo narcomenudeo y que el Ñato había llegado hasta el lugar con el pretexto de comprar una dosis de cocaína; pero todo era una maniobra de distracción para dispararle a Danitz Pavez.
Se entregó por un crimen y declaró que se le escapó el tiro en medio de una transacción narco
El asesinato de Genaro Joaquín Danitz Pavez (18) generó conmoción y sorpresa en el barrio Santo Tomás de Aquino, en El Algarrobal, Las Heras. El joven fue ultimado el domingo en el interior de su domicilio y desde un comienzo hubo…
Lo cierto es que los dos testigos primero estuvieron en la mira porque existió la versión que sostenía que se trató de un hecho accidental. El Ñato se entregó el jueves 20 y declaró que tenía una excelente relación con la víctima.
Incluso, destacó que eran amigos y negó diferencias. En su exposición dijo que Danitz era quien tenía el arma y que la sacó para mostrársela, asegurando que en ese momento se escapó un disparo y le impactó en la cabeza.
La víctima fue llevada de urgencia hasta el Hospital Carrillo y los médicos de guardia lograron estabilizarla unos minutos. Sin embargo, no resistió y se constató el deceso.
A pesar de la declaración, la fiscal de Homicidios mantuvo la hipótesis de un hecho intencional y así direccionó la instrucción. Finalmente, este miércoles el Ñato confesó el homicidio agravado por el uso de arma de fuego y fue condenado.
Este hombre, nacido el 4 de enero de 1990, tenía pasado en la cárcel. Con 19 años, fue investigado por intento de robo agravado. Un año después, sumó una causa por robo agravado por el uso de arma impropia, no apta para el disparo, en poblado y en banda. Recuperó la libertad luego de ser condenado y en el 2015 lo imputaron por tenencia ilegal de arma de fuego y amenazas.
