En las últimas semanas, antes y después del triunfo electoral, el Gobierno nacional instaló en la agenda pública la discusión por la reforma laboral. Entre los principales ejes aparecen modificaciones en el régimen de vacaciones.
El punto de partida es el proyecto de “Ley de Promoción de Inversiones y Empleo” presentado a finales de 2024 por la diputada libertaria Romina Diez, cercana a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El texto conserva lineamientos de la Ley Bases y reproduce artículos del capítulo laboral del DNU 70/23, suspendido por la Justicia y a la espera de una definición de la Corte Suprema.
La Casa Rosada plantea que la iniciativa es una herramienta para favorecer la contratación formal, sobre todo en pequeñas y medianas empresas. El oficialismo sostiene que el proyecto puede funcionar como una vía para incluir en el sistema laboral a cerca de 8 millones de trabajadores informales, antes de avanzar sobre una reforma tributaria más amplia.
Con apoyo de un sector del bloque libertario y legisladores aliados, el Gobierno pretende retomar el debate en el Congreso y sumarle aportes surgidos en el Consejo de Mayo, donde participan representantes sindicales y empresariales. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, confirmó públicamente que esta es la estrategia elegida para retomar el tramo laboral de la agenda oficial.
El foco: cambios en las vacaciones
Uno de los apartados centrales del proyecto modifica la estructura de la licencia anual ordinaria prevista en la Ley de Contrato de Trabajo. El texto plantea una serie de cambios con impacto directo en la organización familiar, el calendario de descansos y el manejo interno de las empresas.
1. Vacaciones fragmentadas
El proyecto habilita el fraccionamiento del período de vacaciones. Cada tramo debe ser de, al menos, siete días corridos. En la práctica, deja de ser obligatorio tomar todo el descanso en un único período anual. El empleador podría otorgar vacaciones en dos o más partes, siempre respetando ese mínimo de una semana completa.
Esta medida introduce mayor flexibilidad. Para sectores productivos con actividad continua y poca estacionalidad, permite distribuir el personal sin detener la operación. Para el trabajador, abre la posibilidad de ajustar el descanso a compromisos personales o familiares.
El límite de una semana busca evitar fragmentaciones excesivas, que podrían desnaturalizar el descanso. La ley fija un piso mínimo para garantizar que cada período tenga un carácter reparador.
2. Vacaciones en cualquier momento del año
El proyecto amplía el margen temporal para otorgar la licencia. Las empresas podrán conceder vacaciones en cualquier momento del año, incluso hasta el 30 de abril del año siguiente. Deja atrás la preferencia histórica por los meses de verano y elimina restricciones estacionales.
Esta apertura facilita la organización de recursos humanos en sectores donde la actividad aumenta en un período específico del año. También refleja el comportamiento actual de muchas industrias que trabajan con demandas fluctuantes, turnos rotativos o plantillas grandes.
3. Derecho a descansar en verano cada dos ciclos
El texto incorpora un resguardo para los trabajadores: aunque la empresa distribuya las licencias en diferentes momentos, todos deben poder gozar del período completo en temporada de verano al menos una vez cada dos años, salvo que el empleado prefiera otra época.
Este punto busca equilibrar la flexibilidad empresarial con el derecho a disfrutar el descanso en la temporada más demandada, que suele coincidir con vacaciones escolares y con mayor oferta turística.
4. Aviso anticipado obligatorio
El empleador deberá notificar la fecha de inicio de las vacaciones por escrito y con 21 días de anticipación. El aviso debe especificar la cantidad de días y el período asignado.
Esta formalidad apunta a garantizar previsibilidad. Permite que los trabajadores organicen traslados, reservas, compromisos familiares o reconfiguren horarios para quienes cumplen responsabilidades de cuidado.
Los convenios colectivos podrán establecer mecanismos diferentes si las características del sector así lo justifican.
5. Vacaciones conjuntas para grupos familiares
Si dos trabajadores están casados o tienen vínculo familiar y se desempeñan bajo el mismo empleador, podrán solicitar tomar vacaciones en forma conjunta. La empresa estará obligada a otorgarlas si ambos lo requieren.
Este punto mantiene la línea del marco previo, pero la nueva redacción amplía el alcance a otras formas de unión reconocidas legalmente.
Nuevas responsabilidades para las empresas
La reforma introduce obligaciones concretas:
- Planificación con anticipación.
- Notificación formal por escrito.
- Respeto a períodos mínimos.
- Organización para garantizar verano cada dos ciclos.
La estructura busca incorporar criterios de flexibilidad, pero con un sistema de garantías mínimas para el trabajador. Para los departamentos de recursos humanos, supone una reorganización del esquema clásico.
También habilita que, mediante convenios colectivos, los sectores con actividad estacional ajusten el régimen a sus particularidades. Es una respuesta a rubros donde la producción se intensifica en meses concretos —como turismo, industria vitivinícola o comercio estacional— y no es posible otorgar vacaciones en simultáneo.
