El intendente de la localidad santafesina de Funes, Roly Santacroce, encendió un fuerte debate político tras presentar un pedido formal de licencia ante el Concejo Deliberante para abandonar sus funciones y viajar al Mundial de Fútbol en América del Norte. El mandatario local justificó su apartamiento temporal de la gestión pública bajo el argumento de que arrastra un gran desgaste laboral por las exigencias del cargo ejecutivo.
La solicitud de vacaciones particulares en medio de la compleja situación económica de la provincia generó el repudio inmediato de la oposición legislativa y de diversos sectores de la comunidad local.
El pedido de autorización de Santacroce ingresó formalmente a la mesa de entradas del cuerpo legislativo de la ciudad, donde los ediles deben debatir si convalidan el receso del jefe territorial. El viaje recreativo del dirigente tiene como destino final las sedes mundialistas, donde planifica pasar varias semanas alejado de la rutina institucional del municipio. La filtración del documento oficial y de las razones particulares del viaje de placer provocaron una fuerte repercusión que trascendió rápidamente las fronteras del departamento.
“Fui a seis mundiales: 1998, 2006, 2010, 2014, 2018 y 2022. A este también voy, como todos los mundiales“, sostuvo en Cadena 3.
Ante el revuelo generalizado y las críticas por la oportunidad del viaje, Santacroce defendió abiertamente su derecho a tomarse un descanso prolongado junto a su círculo íntimo de confianza. El funcionario público minimizó los cuestionamientos de la dirigencia opositora y argumentó que el viaje representa un anhelo personal postergado debido a sus responsabilidades políticas previas.
Al ser consultado por la prensa sobre los motivos de su alejamiento temporal, el jefe comunal afirmó de manera tajante: “Me voy al Mundial con mis amigos de toda la vida porque lo necesito, trabajo mucho y este es un sueño que tengo desde hace años”.
La argumentación del mandatario comunal se centró en la necesidad de generar un corte total con las demandas diarias que impone la administración de los recursos municipales.
El jefe de la ciudad insistió en que la gestión local se encuentra ordenada y que su ausencia no afectará el normal funcionamiento de las prestaciones básicas para los vecinos.
Con total naturalidad respecto al impacto de su decisión, el dirigente santafesino remarcó sus intenciones de desconexión institucional al declarar públicamente: “Vamos y nos olvidamos de todo por unas semanas, la Municipalidad queda en buenas manos y el equipo de secretarios sabe perfectamente lo que tiene que hacer”.
Los bloques de la oposición en el Concejo Deliberante adelantaron que rechazarán de plano el otorgamiento de la licencia extraordinaria, por considerar que se trata de una falta de respeto a la ciudadanía en un contexto de crisis generalizada.
Los legisladores locales señalaron que el intendente debe priorizar la resolución de los problemas vecinales urgentes en lugar de abandonar el territorio por motivos puramente turísticos.
