En el marco de una nueva cumbre de la Asamblea de las Naciones Unidas, este lunes el Gobierno argentino dio un giro en torno a su posición sobre el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. La administración de Javier Milei se abstuvo de sostener la exigencia diplomática para que Rusia retire sus tropas del territorio ucraniano, de esta forma alineándose completamente con Donald Trump.

Desde que las tropas rusas entraron en territorio ucraniano, desde la ONU se condena el hecho en las votaciones de la Asamblea General. Allí, varios países han cambiado su posicionamiento sobre el conflicto, en gran medida motivados por intereses geopolíticos.

Este fue el caso de la Argentina en esta última convocatoria internacional, en donde cambió su recurrente afirmación de la condena de las acciones del Kremlin de Vladímir Putin a una abstención que da a entender que las relaciones argentinas en esta parte del mundo podrían cambiar determinantemente.

Junto con la Argentina, otras 64 naciones decidieron abstenerse de votar, y otras 18 votaron en contra de esta determinación, entre ellas los Estados Unidos de Trump.

Justamente, este cambio de posición de la Casa Blanca es el que muchos entienden como la razón por la que la administración de Milei modificó su voto en relación con un conflicto en el que el propio mandatario se había mostrado muy cercano al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien es blanco de críticas y ataques por parte de Trump.

El norteamericano definió a su par ucraniano como un “dictador sin elecciones”, que había “engañado” a Joe Biden para que mantuviera la ayuda de miles de millones de dólares para mantener el conflicto armado.

Este tipo de declaraciones encendieron las alarmas, no solo en la propia Ucrania, que ve como su principal aliado se acerca al país con el que está en guerra, sino también en todo el mundo, que aún intenta descifrar cómo será la política exterior de Trump.

En la Unión Europea, donde ven esto como una amenaza a sus intereses y a su tradicional alianza con Estados Unidos, mantienen su posición de apoyo a Ucrania, de momento sin fisuras, pero otros estados, como es el caso argentino, están cambiando su posición para seguir las direcciones de la máxima potencia mundial.

Antes, las relaciones entre Milei y Zelenski fueron siempre marcadas por un compromiso de apoyo a la nación eslava. Prueba de esto fue la presencia del ucraniano en la ceremonia de asunción del liberal.

A esto lo siguieron un gran número de declaraciones de Milei y su administración a favor de este país y en rechazo con Rusia, donde hasta se planteó la idea de que el Gobierno argentino podría enviar armamento a los ucranianos.

Sin embargo, el lineamiento con Estados Unidos parece ser más importante para el Ejecutivo nacional y sus planes geoestratégicos.