Rosario atravesó durante la madrugada de este martes una crisis inédita dentro de la Policía de Santa Fe, marcada por enfrentamientos internos y una protesta que derivó en un quiebre visible de la disciplina institucional. El episodio se inició frente a la Jefatura de Policía, donde un grupo de agentes vestidos de civil, con los rostros cubiertos y acompañados por familiares, reclamó mejoras salariales y condiciones laborales, en un contexto de deterioro del poder adquisitivo.
Según informó el medio local 0343, la tensión escaló cerca de la medianoche cuando efectivos en actividad recibieron la orden de intervenir contra los manifestantes.
Los móviles dejaron de patrullar y se sumaron a la protesta. Rosario acéfala. Los jefes policiales reprimieron a sus compañeros. Una escalada peligrosa que deja sin seguridad a Rosario. pic.twitter.com/9wQi807TMw
— Santiago Baraldi (@BaraldiSantiago) February 10, 2026
La decisión de reprimir a compañeros y familiares provocó una reacción en cadena: policías que se encontraban patrullando la ciudad abandonaron sus tareas, se plegaron a la protesta y bloquearon calles con patrulleros y motos oficiales, mientras otros efectivos intentaban contener la situación desde el interior de la Jefatura mediante el uso de la fuerza.
El conflicto no se limitó a Rosario. La protesta se replicó en distintos puntos de la ciudad y también en Santa Fe capital, donde patrulleros rodearon la Casa de Gobierno, elevando la presión sobre las autoridades provinciales. Las imágenes de policías enfrentándose entre sí expusieron una fractura profunda en la cadena de mando y generaron un fuerte impacto político e institucional.
Tras los incidentes, varios efectivos en servicio cruzaron sus vehículos en la vía pública, apagaron los motores y mantuvieron encendidas balizas y sirenas como señal de rebeldía. Ante la gravedad de los hechos, las autoridades provinciales anunciaron una conferencia de prensa para este martes con el objetivo de dar explicaciones y fijar una posición oficial frente a una situación que dejó al descubierto la fragilidad del control interno de la fuerza.
