Luego de rechazar las listas con aumentos de hasta un 12% en productos de primera necesidad, los supermercados continúan negociando con empresas proveedoras de alimentos y mantienen contacto con la Secretaría de Comercio. Las cadenas aseguran que no convalidarán incrementos considerados “desmedidos o especulativos” y piden mayor racionalidad en la fijación de precios.
El director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, señaló que hubo una “sobrerreacción” por parte de los proveedores ante los recientes cambios en el esquema cambiario implementado por el Gobierno nacional. “Se ha tendido a dolarizar precios en pesos. Esto requiere un período de adaptación. Hay que caminar el nuevo modelo de régimen cambiario”, expresó el referente del sector.
A pesar del rechazo inicial a los ajustes en las listas, desde ASU confirmaron que siguen las conversaciones con los fabricantes para establecer una nueva pauta de precios. “Estamos trabajando día a día y esperando la ronda de negociaciones entre las cadenas y los proveedores”, sostuvo Vasco Martínez, quien además destacó que mantienen “contacto permanente” con la Secretaría de Comercio como canal oficial de diálogo con el Estado.
En este contexto, la preocupación en el sector se intensifica por la caída en el consumo. Según datos de la consultora Scentia, en marzo las ventas en supermercados y autoservicios registraron una baja interanual del 5,4%. El temor es que una nueva ola de aumentos frene la incipiente recuperación que comenzó a insinuarse en ese mes.
Tanto ASU como la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) emitieron comunicados advirtiendo sobre los riesgos de remarcar precios sin justificación. “No aceptaremos listas con aumentos desmedidos. Nuestro objetivo es ofrecer productos de calidad al mejor precio”, sostuvo ASU. Por su parte, CADAM instó a los proveedores a actuar con responsabilidad y apuntó contra los impuestos y “costos ocultos” como verdaderos factores que encarecen los productos.
