El inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso, programadas para el próximo lunes por el Gobierno, se encuentra en un clima de tensión e incertidumbre debido a la falta de acuerdos sobre los proyectos clave del oficialismo.

Entre las iniciativas más relevantes destacan la eliminación de las PASO y las designaciones de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, los avances en las negociaciones son prácticamente nulos, y las posibilidades de conseguir los votos necesarios parecen lejanas.

En el temario se encuentran además el proyecto de Ficha Limpia para que no puedan ser candidatos los dirigentes condenados en segunda instancia por hecho de corrupción, que el Poder Ejecutivo debe girar al Congreso Nacional.

En cuanto al temario vinculado al paquete de proyectos de Seguridad, la ley Antimafia para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, tiene sanción de Diputados y dictamen de comisión en el Senado, con lo cual se podría tratar en la cámara alta. Las reformas del Código Penal propuestas en el proyecto sobre crimen organizado se aplicarán en delitos que involucren el narcotráfico, lavado de dinero, de personas, tráfico de órganos, tenencia ilegal de armas y explosivos. .

Desde la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intentó acercar posturas con los principales referentes opositores, como Cristian Ritondo (PRO), Rodrigo de Loredo (UCR) y Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal).

A pesar de estas gestiones, el encuentro convocado en Balcarce 50 enfrenta un posible fracaso. Pichetto ya anticipó que no asistirá, marcando una línea dura al exigir que las discusiones se lleven a cabo exclusivamente en el ámbito del Congreso. Además, su bloque condiciona cualquier diálogo a la inclusión del Presupuesto 2025 en la agenda extraordinaria, algo que el Gobierno ya descartó.

El malestar no es exclusivo del bloque de Pichetto. Pablo Juliano, líder de Democracia para Siempre, cuestionó duramente las reuniones en Casa Rosada y acusó a sus pares de utilizar estos encuentros con multas personales.

“Dejen de confundir a la sociedad. Las reuniones no son institucionales, son para garantizar candidaturas”, expresó en su cuenta de X, ampliando la grieta entre los sectores opositores que buscan diferenciarse del oficialismo y aquellos que aún evalúan acuerdos puntuales.

La falta de consenso es evidente en la división de fuerzas en el recinto. La Libertad Avanza (39 diputados), el PRO (37) y la UCR (20) lideran un bloque opositor que, junto a otros partidos minoritarios, cierra filas contra las propuestas del oficialismo, dejándolo muy lejos del quórum de 129 legisladores necesarios para sesionar.

En paralelo, sectores como Encuentro Federal y Democracia para Siempre, si bien podrían coincidir en ciertos puntos como la modificación de las PASO, condicionan su apoyo al tratamiento del Presupuesto y la revalorización del Congreso como espacio de negociación.

Por ahora, el Gobierno enfrenta un panorama adverso para avanzar con su agenda en las sesiones extraordinarias. Sin el respaldo de Unión por la Patria (98 diputados) ni del Frente de Izquierda (5), y con una oposición fragmentada pero mayoritaria, las negociaciones parecen destinadas a un nuevo capítulo de tensiones políticas en el Congreso.