Dos radicales mendocinos, Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz, fueron piezas claves evitar rupturas en Juntos por el Cambio en gran parte del país. El papel del exgobernador es lógico, ya que es presidente de la UCR a nivel nacional. Más sorpresiva resultó la irrupción del exsenador nacional, quien el martes pasado, 24 horas antes del cierre de la presentación de los frentes electorales, mantuvo un encuentro a solas con Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En esa reunión, convocada por el alcalde porteño, se analizó la situación en la provincia de Buenos Aires. Y no hubo acuerdo, por lo que Diego Santilli (PRO) y Facundo Manes (UCR) competirán en las PASO.
Según publica el portal Infobae, Sanz llegó a la reunión no como un enviado oficial de su partido sino como un dirigente de fluida relación con Rodríguez Larreta y, sobre todo, como padrino político de Maximiliano Abad, el ascendente titular del radicalismo bonaerense y uno de los gestores de la postulación de Manes.
Ninguno de los principales socios de Juntos por el Cambio está dispuesto a ceder protagonismo electoral en la provincia de Buenos Aires: el radicalismo cree que una figura nueva como Manes será la llave del inicio de su recuperación nacional y para el PRO, la impronta peronista de Santilli le permitirá hacer pie en el conurbano, el histórico bastión del PJ. No se llegó a una lista de unidad pero al menos se logró mantener la disputa dentro del paraguas de la alianza, algo que también estuvo en duda en otras provincias (entre ellas Mendoza) en donde las diferencias internas amenazaron el equilibrio interno y la suerte electoral de la coalición.
En Mendoza, la ruptura estuvo cerca por la amenaza de Omar de Marchi de dejar la alianza gobernante. La sangre no llegó al río, pero aún resta conocer cuántos lugares le cederá la UCR al PRO. Se habla de cinco o seis candidaturas “entrables” para la Legislatura, una para el Congreso y mayor injerencia en el Ejecutivo. Recién la próxima semana se conocerá el resultado de esa negociación que derivó en la foto de acuerdo entre Rodoldo Suarez, Cornejo y el exintendente de Luján.
Cornejo además tuvo que intervenir para calmar las aguas en algunos distritos. Junto a Patricia Bullrich (titular del PRO) y Eduardo Macchiavelli, el armador del larretismo en el interior, mantuvo varias reuniones por Zoom con dirigentes de Río Negro y La Rioja para evitar el quiebre de Juntos por el Cambio. En el caso de Tierra del Fuego, la paz se logró tras un encuentro presencial en la oficina del exgobernador mendocino en la Cámara de Diputados de la Nación. En cambio, donde no se logró mantener unido el espacio fue en Neuquén y San Luis.
Hubo peleas, intrigas y amenazas de rupturas. En el PRO se escucharon quejas por las pretensiones de sus socios de acaparar las candidaturas a senador nacional en muchos distritos. En la UCR también protestaron por el afán “expansionista” de sus aliados, particularmente de Rodríguez Larreta, que ya está lanzado a la carrera presidencial de 2023.
Contradiciendo el lema radical (“que se rompa pero que no se doble”), Juntos por el Cambio crujió pero no se partió. La relación entre el PRO y la UCR alcanzó su máximo grado de tensión, aunque la coalición logró que en 22 de los 24 distritos electorales las diferencias quedaran contenidas dentro del espacio y serán dirimidas en las PASO.
