La frustrada salida de Federico Basualdo de la Subsecretaría de Energía agigantó la crisis política de la coalición del Frente de Todos, con consencuencias que terminarán dañando los liderazgos internos de Alberto Fernández y/o Cristina Fernández de Kirchner.

El presidente y el ministro de Economía, Martín Guzmán, decidieron la salida de Basualdo el pasado viernes. Pero el Instituto Patria lo sostuvo y la situación quedó en un insólito limbo que dejó en un estado incómodo y de máxima fragilidad tanto a Fernández como a Guzmán.

“Alberto decidió que Basualdo se fuera, pero no ya, si no dentro de unos días”, aseguraron al diario Clarín fuentes oficiales. “Se tomó una decisión basada en la necesidad de resolver un problema macroeconómico”, reiteran desde la cartera económica.

Pero lo cierto es que esa determinación ahora ingresó en el campo de la duda. Porque si bien cerca de Fernández y Guzmán juran que Basualdo está renunciado y que próximamente se conocerá a su reemplazante, en el entorno de Cristina Kirchner sostienen que el subsecretario sigue en su cargo y que nadie le pidió la dimisión.

¿Qué hay detrás de esta novela política? Más allá de diferentes visiones sobre los aumentos tarifarios en el Gran Buenos Aires (Guzmán pensó en dos ajustes mientras que Basualdo anticipó que sólo habrá uno este año electoral), en el fondo de la cuestión aparece la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

La Cámpora, más precisamente el diputado nacional Máximo Kirchner, presiona a Guzmán para que logre muy largos plazos y muy bajas tasas en la reestructuración de la deuda de 44.000 millones de dólares con el FMI. El ministro lo considera imposible y ya le adelantó al Presidente que en Europa y Washington están urgidos por conocer un programa sustentable de pago de la deuda.

Segú publica el portal Infobae, en este contexto ingresa la situación de Basualdo: si Guzmán acepta la mirada kirchnerista sobre la negociación con el FMI, el subsecretario de Energía dejará su cargo. En cambio, si el ministro de Economía no cede, Basualdo será sostenido por la vicepresidenta y su hijo.

Mientras Fernández hace equilibrio y busca contener a Guzmán, que por ahora acepta la cautela del Presidente pero rechaza negociar con el FMI bajo los lineamientos del Instituto Patria.