Por primera vez bajo la conducción de Kevin Warsh -quien asumió la presidencia de la entidad en mayo en reemplazo de Jerome Powell-, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció un incremento de 0,25 puntos porcentuales en su tasa de interés de referencia. De este modo, la variable quedó fijada en el rango de 3,75% a 4% anual, decisión respaldada de manera unánime por los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). La medida podría tener efectos inmediatos en Argentina.
La decisión representó el primer endurecimiento monetario de la Fed en más de tres años, luego del recorte aplicado en su reunión de diciembre pasado. El motivo central de la determinación radica en la aceleración del costo de vida (inflación) en territorio estadounidense, que registró un salto interanual del 3,4% en agosto impulsado por la suba de los combustibles a raíz del conflicto bélico en Medio Oriente. “La inflación se mantiene elevada. Las medidas adoptadas hoy contribuirán a un retorno más oportuno al objetivo del 2% fijado por el Comité, el cual garantizará la estabilidad de precios”, argumentó la entidad en su comunicado oficial.
Junto con el ajuste de tasas, el organismo revisó sus proyecciones macroeconómicas: proyecta que el PIB estadounidense crecerá un 2,3% en 2026 y un 2,4% en 2027, al tiempo que elevó la previsión de inflación para el cierre de este año al 3,7% y estimó que la tasa de desempleo descenderá al 4,1%.
El desempleo en el Gran Mendoza subió al 8,1% y supera a la media nacional
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer este jueves su informe técnico sobre el mercado de trabajo correspondiente al segundo trimestre de 2026. Para el Gran Mendoza, los números reflejan un deterioro en el nivel de empleo…
La réplica del sismo financiero en la economía argentina
El cambio de rumbo adoptado en Washington repercute en las condiciones financieras de los países en desarrollo, generando un escenario de mayor exigencia para la Argentina en diversos frentes:
- Fortalecimiento del dólar y tensión cambiaria: la suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. incrementa el atractivo de los activos considerados de refugio. Esto desplaza el flujo de fondos fuera de los mercados emergentes, ejerciendo presión sobre el tipo de cambio local y encareciendo la demanda de divisas.
- Financiamiento externo más costoso: debido a que el costo del endeudamiento internacional para Argentina se calcula sumando el riesgo país a la tasa base de Estados Unidos, cualquier incremento en este piso eleva el valor de emisión de nueva deuda o el costo de renovar vencimientos en moneda extranjera.
- Caída en las cotizaciones de títulos y acciones: ante la disponibilidad de retornos más elevados y seguros en EE.UU., los inversores exigen un rendimiento superior para mantener instrumentos financieros argentinos. Esto suele derivar en una baja de los precios de bonos y acciones locales, con la consecuente tensión sobre el riesgo país.
- Menor margen para flexibilizar la tasa local: para contener una potencial volatilidad sobre el dólar y resguardar la demanda de pesos, el Banco Central de la República Argentina se ve condicionado a mantener tasas de interés locales elevadas, limitando el margen de maniobra para un aflojamiento monetario.
- Presión financiera sobre corporaciones y bancos: las empresas locales que mantienen pasivos denominados en dólares enfrentan un costo más alto para refrendar o renovar sus líneas de crédito en el exterior, en un entorno de mayor prudencia crediticia internacional.
- Impacto en el comercio y materias primas: el efecto en las exportaciones presenta una doble cara. Por un lado, si la suba responde a un crecimiento sólido en EE.UU., la demanda externa puede sostenerse; sin embargo, si la contracción monetaria desacelera la actividad global, corre riesgo la cotización internacional de las materias primas que exporta la Argentina.
