Desde la salida parcial del cepo en abril, los argentinos se lanzaron a comprar divisas: entre abril y julio adquirieron USD 10.134 millones, mientras que las ventas fueron apenas de USD 1.182 millones. Sin embargo, el grueso de esos billetes no se canalizó hacia depósitos bancarios, como esperaba el Ministerio de Economía, sino que se resguardó por fuera del sistema.
Según datos del Banco Central, alrededor de USD 9.000 millones correspondieron a operaciones de ahorro, de los cuales una parte quedó en depósitos o volvió a circular vía dólar MEP y contado con liquidación. El resto, unos USD 3.000 millones, se retiró del circuito financiero y se guardó en cajas de seguridad o cuentas en el exterior.
Este comportamiento contrasta con la estrategia oficial de apuntalar los depósitos en moneda extranjera, en un contexto en el que la estabilidad financiera depende en buena medida de la confianza de los ahorristas.
Los depósitos privados, en retroceso
El último informe del Banco Central reflejó que en agosto los depósitos en dólares del sector privado cayeron USD 281 millones, hasta un total de USD 32.300 millones. Fue la primera baja tras cuatro meses consecutivos de recuperación y dejó en evidencia que, pese al préstamo de USD 12.000 millones del FMI y el final del cepo cambiario en abril, el saldo total de depósitos en lo que va del año apenas creció en USD 900 millones frente a diciembre de 2024.
En paralelo, la consultora Invecq señaló que el Tesoro Nacional también estuvo vendiendo divisas desde mediados de agosto, lo que redujo sus propios depósitos en el BCRA en USD 356 millones.
Las reservas internacionales del Central, en cambio, crecieron en USD 1.120 millones gracias al último desembolso de USD 2.000 millones del FMI.
