La iniciativa fue criticada por la oposición.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires oficializará este jueves una polémica modificación del régimen de promoción de alumnos en el sistema secundario, que amplía la posibilidad de adeudar materias para evitar la deserción escolar.

El Consejo General de Educación bonaerense, integrado por tres representantes del Frente de Todos, tres de Juntos por el Cambio y cuatro representantes gremiales, cuenta con mayoría para rubricar la norma y que comience a aplicarse en el ciclo lectivo 2023, desde el 1 de marzo.

La reforma prevé alteraciones de fondo sobre el mecanismo evaluatorio para que un estudiante pase de año, incluso adeudando varias materias, que ahora son denominados “agrupamientos”, y fomenta espacios de refuerzo de aprendizajes para aquellos más apremiados.

En lugar de las trece materias tradicionales que tiene la secundaria, desde este año pasarán a englobarse en ocho o nueve agrupamientos verticales, es decir, que atravesarán los seis años que dura el nivel. Por ejemplo, uno es Ciencias Sociales y allí ingresan Historia y Geografía. Otro es Ciencias Naturales y allí entran Biología, Física y Química.

Llegado el caso, el alumno podrá pasar con dos de esas currículas sin haberlas aprobado en el curso. De esta manera, teniendo en cuenta que son ocho agrupamientos, el alumno podría llegar a adeudar hasta 16 materias.

Complejo sistema

  • Los estudiantes pueden arrastrar agrupamientos -por ejemplo Matemática- pendientes de aprobación durante incluso los primeros tres años de secundaria.
  • De acuerdo con el amplio abanico de escenarios posibles, recién en cuarto año debería intensificar Matemática de primero y segundo, y sí recursar matemática de tercero.
  • Es decir, dentro de cada agrupamiento, se puede tener desaprobadas hasta dos materias.
  • Con la tercera materia pendiente, se establece el recursado obligatorio, pero solo de esa asignatura del año anterior.

El documento no menciona la palabra “repitencia” ni “repetir”, pero sí alude al “recursado del año completo” solo en un caso extremo: para aquellos estudiantes que tengan trayectoria en proceso o discontinua en todas sus materias después de pasar por un período de intensificación de saberes durante febrero o marzo.

El objetivo es mantener la matrícula porque “los repetidores” suelen abandonar los estudios. El promedio de desaprobados por año en Buenos Aires llega a los 140.000, de un total de 1,4 millón de chicos que estudian en las 4.000 escuelas.

La resolución que será aprobada este jueves contempla una actualización del régimen académico en la secundaria y tiene un anexo de 78 páginas que, según referentes del sector educativo, “está escrito adrede para que nadie lo entienda”.

Si bien entre los especialistas hay consenso en que la repitencia no redunda en mejores aprendizajes y contribuye a que los chicos abandonen la escuela, modificar solo ese dispositivo puede llevar a simplemente bajar la exigencia sobre los contenidos a incorporar.

La controversia está en el equilibrio que debería tener el sistema entre flexibilizar los métodos evaluatorios en simultáneo con la elevación de las exigencias y el esfuerzo para mantener calidad educativa.

Fuente: Con información de Clarín e Infobae.