A más de siete años del crimen de Fernando Pastorizzo, Nahir Galarza volvió a cuestionar su condena a prisión perpetua. La joven, que tenía 18 años cuando disparó contra su novio la madrugada del 29 de diciembre de 2017 en Gualeguaychú, aseguró que la Justicia nunca la escuchó.
“Nadie me dio una oportunidad”, reclamó Galarza, ahora de 26 años, en una reciente entrevista. Sostuvo que, tras un trabajo emocional y psicológico, ha logrado “claridad mental” y procesado los hechos que marcaron su vida. “He cambiado completamente. Tenía muchas cosas reprimidas y hoy soy lo contrario”, afirmó.
En su declaración, insistió en que fue víctima de la condena social y de irregularidades judiciales. “Nunca tuve el beneficio de la duda. Siempre fui la asesina que mató a su novio porque la quiso dejar”, lamentó. Además, anunció que podría solicitar la revisión de su sentencia, argumentando que las pruebas sobre la violencia que habría sufrido no fueron tomadas en cuenta.
“Decían que yo mentía, pero hay pruebas”, aseguró. Entre ellas, mencionó una carta en la que, según dijo, Fernando Pastorizzo le pedía disculpas, además de “miles de llamadas y mensajes” que evidenciarían insultos y maltratos. También recordó que su familia intentó contactar a los padres de la víctima para dialogar, pero la posibilidad fue rechazada. “Si pudiera, les pediría perdón desde lo más sincero de mi corazón”, expresó.
Otro de sus cuestionamientos apuntó a la pericia de su teléfono celular. Denunció que la especialista a cargo no estaba capacitada para la tarea y que el aparato “no fue protegido adecuadamente”. Como prueba, mencionó que la perito demandó al Estado y ganó el juicio al demostrar que la obligaron a realizar tareas para las que no estaba preparada. “Solo copiaba y pegaba conversaciones”, señaló Galarza, y denunció que su teléfono permanecía sin resguardo en una oficina con acceso libre.
Además, aseguró que un funcionario judicial filtró un video íntimo suyo grabado cuando tenía 16 años. “A nadie le importó que era menor de edad y que se vulneraba mi intimidad”, denunció. También criticó la difusión de las grabaciones de una entrevista en Cámara Gesell, que deberían haber sido protegidas por la Justicia.
Finalmente, reiteró su pedido de equidad en el proceso judicial. “No quiero minimizar lo que pasó, pero tampoco que se me nieguen los mismos derechos que tienen otros condenados”, afirmó. “Me dieron 35 años y ni siquiera puedo resocializarme. No importa el cambio o el progreso que logre, porque para la Justicia no sirve de nada”, concluyó.
