Javier Milei desembarcó en San Pablo con una agenda que el Gobierno presentó como institucional pero que tuvo un objetivo político claro: respaldar al senador Flavio Bolsonaro en plena carrera presidencial brasileña sin incluir un encuentro con Lula da Silva. La señal tensó aún más la relación bilateral y abrió una gira regional del presidente por países donde acompañará a dirigentes conservadores.
Milei y Bolsonaro se reunieron antes de la Convención Nacional del Partido Liberal, que consagró al senador como candidato para las elecciones del 4 de octubre. “Vinimos a acompañar la ola azul. Espero que terminemos de pintar el mapa como corresponde de una vez”, le dijo el libertario al brasileño, quien respondió: “Vamos a combatir el terrorismo juntos”. Luego, Milei participó del acto en el Arena Pacaembú, donde las alusiones a una ola conservadora latinoamericana fueron constantes.
El cronograma incluyó además una ceremonia con honores en el Palacio dos Bandeirantes, donde el gobernador Tarcísio de Freitas lo recibió sobre una alfombra azul -en contraste deliberado con la roja, asociada por la derecha brasileña al comunismo- y le impuso la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz. De la reunión posterior participaron Flavio Bolsonaro, el intendente Ricardo Nunes, Karina Milei y el canciller Pablo Quirno.
En el Palacio do Planalto, sede del Ejecutivo brasileño, la visita generó malestar. Fuentes del entorno de Lula interpretan el respaldo explícito de Milei al principal adversario del presidente como una injerencia en la política interna, aunque toleran las demostraciones porque los niveles de adhesión de Lula siguen por encima de los de Bolsonaro. La única línea roja que fijaron es que Milei avance con ataques personales contra Lula, algo que por ahora no ocurrió.
El escenario que encontró Milei en Brasil es el de una candidatura cuesta arriba. Las encuestas ubican a Lula al frente en casi todos los escenarios de segunda vuelta y el Partido de los Trabajadores trabaja para aislar al PL de eventuales aliados, negociando con Republicanos, União Brasil y PP para que no se sumen a la coalición opositora. El PP ya le comunicó a Flavio que se mantendrá neutral.
Milei no pudo reunirse con Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por fraguar un plan para mantenerse en el poder. El Tribunal Superior Federal reforzó las restricciones de su prisión domiciliaria y le prohibió recibir visitas políticas hasta que termine la campaña.
El viaje a San Pablo es el primero de una secuencia más amplia: la próxima semana Milei irá a Bogotá para la asunción de Abelardo de la Espriella, luego a Lima para la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú, y se evalúa una reunión con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
Con información de Infobae.
