Luis Petri, el elegido del Gobierno para cuestionar a Victoria Villarruel.

La interna en el universo de La Libertad Avanza alcanzó un nuevo pico de tensión este martes tras un durísimo cruce público entre el diputado nacional Luis Petri y la vicepresidenta Victoria Villarruel. El enfrentamiento, que escaló rápidamente en redes sociales, deja en evidencia una fractura profunda tras la reciente apertura de sesiones ordinarias.

El detonante fue una crítica directa del exministro y actual referente mendocino en la Cámara Baja, quien acusó a la Vicepresidenta de haber mostrado gestos de desaire durante el discurso de Javier Milei.

“Villarruel apostó al fracaso del Gobierno desde el primer día”, disparó Petri, llegando a calificar su postura como “golpista” y funcional a los sectores de la oposición.

La respuesta de Villarruel: “Te conozco por el trencito”

La réplica de Victoria Villarruel no tardó en llegar, apelando a la ironía y al archivo. A través de sus canales oficiales, la titular del Senado minimizó las acusaciones del legislador tratándolo de “vecina chusma” y cuestionó su autoridad para hablar de lealtad partidaria.

En un pasaje que se volvió viral, la Vicepresidenta le recordó su procedencia de la UCR y su participación en la campaña de Juntos por el Cambio.

“A vos te conozco por los trencitos de la alegría de la campaña de Bullrich, no me vengas a dar lecciones de lealtad ahora”, sentenció, haciendo alusión a la actividad proselitista de Petri cuando integraba la fórmula presidencial de la actual ministra de Seguridad.

Impacto en el bloque oficialista

El cruce se produce en un momento de extrema sensibilidad, donde las miradas están puestas en la cohesión de los bloques legislativos. Mientras que Petri sostiene que sus dichos defienden la figura presidencial, desde el entorno de Villarruel ratifican su autonomía y denuncian una campaña de desprestigio interna fogoneada por sectores específicos del Ejecutivo.

Por ahora, el Presidente se ha mantenido al margen de la disputa, aunque la dureza de los términos utilizados —”golpista” de un lado y “chusma” del otro— marca un punto de quiebre en la relación entre el diputado mendocino y la presidencia del Senado.