Javier Milei dejará de utilizar aviones comerciales para sus traslados.

El informe reservado que el Ministerio de Seguridad emitió aconsejando al presidente Javier Milei que dejara de utilizar vuelos comerciales para sus traslados trascendió en las últimas horas. El documento alerta desde atentados, a riesgos frente a personas desequilibradas o incapacidad de responder a una emergencia.

El “Informe de Seguridad Presidencial en traslados aéreos” fue entregado a la secretaria General, Karina Milei. Elaborado por la Dirección Nacional de Logística y Equipamiento Federal, que trabaja a órdenes de la ministra Patricia Bullrich, advierte sobre una serie de peligros a los que se enfrentó el mandatario argentino.

“La seguridad, tiempo, y capacidad de tomar decisiones del presidente de la Nación, ante traslados aéreos de larga distancia, es una situación que afecta al presente y futuro del país, y constituyendo una acción más de gobierno, no se debería poner bajo el control de empresas comerciales aeronáuticas o la dependencia de otros organismos tanto nacionales como internacionales”, concluye el trabajo.

“Las lecciones aprehendidas de gestión anterior del Ministerio de Seguridad y la volatilidad de los conflictos, nuevas formas de amenazas y situación internacional, se recomienda la imperiosa necesidad de utilizar para los traslados del presidente y equipos de trabajo, en forma exclusiva vuelos con aeronaves propias o medios comerciales/ privados contratados para tal fin, con análisis y estudio previo de medios y personal a intervenir”, describe.

El martes, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció que Milei dejará de tomar vuelos de línea para sus traslados.

“El Ministerio de Seguridad nos advirtió sobre ciertos riesgos que existen sobre que el presidente siga volando en vuelos comerciales comunes”, dijo.

El informe detalló al menos 13 “vulnerabilidades detectadas” al haber viajado el presidente en vuelos comerciales y no mediante aviones de la flota presidencial o servicios contratados especialmente.

“Las líneas comerciales no transportan custodias armadas, en caso de un ataque directo, imposibilita dar respuesta y repeler la agresión. En esta situación se debe considerar el personal de tripulación, por no contar con antecedentes de los mismos, como así también la lista de pasajeros que deliberadamente o no, constituyen una posible amenaza contra la seguridad presidencial”, detalla.

También puntualiza sobre atentados de pasajeros: “Personas con manifiesta intencionalidad de producir daño o realizar un acto delictivo contra la figura del Sr Presidente y acompañantes. Estos configuran una situación de alto riesgo, dado que un potencial atacante con un plan predeterminado de provocar un incidente o atentado contra el equipo presidencial, podría confundirse y aprovechar el no chequeo de antecedentes dentro del listado de pasajeros, tanto locales como del exterior”.

Y agrega: “Pasajeros con desequilibrio emocional y psicológico a bordo. La situación de hermeticidad del vuelo, y con la máquina en el aire con imposibilidades de descensos de urgencia y emergencia, y en el caso de existir dentro de los viajantes, una persona con patología agresiva, con pérdida de equilibrio emocional, constituye un peligro latente que podría afectar en forma directa la integridad física presidencial”.

Además, pone el foco sobre la tripulación: “No se posee información previa, para el chequeo y verificación de la confiabilidad técnica y personal, en función del rol de cercanía y conocimiento de movimientos, del primer mandatario y su equipo”.

Incapacidad de responder a “ataques cibernéticos y del espectro electromagnético, mediante la utilización de sensores, nuevas tecnologías, redes de internet, Wi Fi de la empresa aérea, etc, que afecten los sistemas de controles de la aeronave (radares, comunicaciones, piloto automático, subsistemas de mandos, aterrizaje)”.

Asimismo, se alertó sobre la “imposibilidad de modificación de plan de vuelo comercial según exigencias de nuevos elementos de juicio, que generen la pronta necesidad de modificar el curso de acción y agenda del primer mandatario, imposibilitando un eficaz proceso de toma de decisiones” y la “pérdida de libertad de acción”.

Fuente: Infobae