El Gobierno de Javier Milei fijó un nuevo objetivo para su gestión y es deshacerse del icónico edificio Evita que se ubica en plena avenida 9 de julio. En el inmueble funciona una parte del Ministerio de Capital Humano como de la cartera de Salud. En el Ejecutivo consideran que el lugar es “es antiguo y costoso”. Pero descartan su demolición, pero manejan diferentes opciones para su futuro en 2025.
El edificio construido en 1396, cuenta con 22 pisos y su primera función fue ser sede del entonces Ministerio de Obras Públicas. Con el correr de los años, se fue convirtiendo una figura clásica de la Ciudad de Buenos Aires, como también en el epicentro de todas las protestas y acampes de las organizaciones sociales.
Ya en la actualidad, la gestión libertaria considera que el paso del tiempo ha afectado al edificio y que su mantenimiento es “demasiado costoso”. Por eso, analiza para el próximo año subastarlo, cerrarlo por completo o directamente reconvertirlo el lugar en un complejo de viviendas para ofrecer al mercado.
Una de las principales críticas que se le hace a la estructura del edificio Evita es que es “demasiado grande” para las funciones que actualmente cumple. Desde el cambio de gestión en diciembre de 2023, Sandra Pettovello decidió trasladar buena parte de las oficinas de su cartera a lo que antes se conocía como la Casa Patria Grande Néstor Kirchner, rebautizada Casa Patria Libertad.
En los últimos días, surgió el rumor de que una posible cesión de título de propiedad a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero con el correr de las horas esa opción se fue diluyendo, ya que entre las partes consideraron “difícil” llegar a un “buen acuerdo”.
Mientras tanto, miembros de la cartera que encabeza Pettovello aseguran que hay espacios laborales superpoblados, ascensores sin uso por falta de mantenimiento, paredes con rajaduras, sistema de climatización antiguo y oficinas sin ventilación ni iluminación adecuada.
En Casa Rosada precisaron que en caso de llevar adelante una subasta del inmueble, la encargada de realizar el proceso será la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).
En el organismo a cargo de Nicolás Pakgojz explicaron que para que esto suceda, el área propietaria del edificio, en este caso Capital Humano y/o Salud, deben notificar formalmente a AABE la decisión de desprenderse del edificio. Recién ahí se puede iniciar el proceso de venta.
Ya si el inmueble pasa a la venta, se necesitará la firma del Presidente de la Nación, Javier Milei, y del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por tratarse de una propiedad con un alto valor de mercado.
Si se avanza con la iniciativa de que se desarrollen 400 pequeñas viviendas, el Ejecutivo deberá abrir una licitación para que empresas constructoras presenten proyectos. La oferta más conveniente desde el punto de vista económico podría ser adjudicada. En caso de llevar a cabo esta idea se le pedirá colaboración a la Secretaría de Vivienda de la Nación.
La opción de demoler el edificio quedó descarta cuando en el Ejecutivo comenzaron a sacar el costo que tendría esta acción. En Balcarse 50 estimaron que el metro cuadrado demolido cuesta 45.000 pesos y la propiedad supera los 30.000 m².
Simplemente, esta acción le saldría al Estado uno 1.370.970.000 de pesos, sin contar fletes para remover escombros y otros gastos de logística.
