El Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por consenso una resolución que exige al Reino Unido reanudar las negociaciones con Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas. El proyecto fue copresentado por Argentina y Chile, con el respaldo formal de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

El canciller Pablo Quirno encabezó la delegación argentina junto al embajador Francisco Tropepi, quienes negociaron durante horas con los integrantes del Comité para lograr el resultado.

En su discurso, Quirno fue contundente: “La República Argentina sostiene con plena convicción histórica y jurídica su soberanía sobre las islas Malvinas, territorios que se encuentran ilegalmente ocupados por el Reino Unido desde 1833”.

También denunció la presencia de aproximadamente 1.200 soldados británicos en las islas -equivalente al 40% de su población total- y el avance de proyectos de explotación de hidrocarburos en la zona en disputa, en particular el yacimiento Sea Lion de la cuenca Malvinas Norte.

Uno de los ejes centrales del alegato argentino fue rebatir el argumento británico sobre la autodeterminación de los isleños. “En las islas Malvinas no existe un pueblo colonizado que pueda ejercer ese derecho. Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”, afirmó Quirno.

La delegación argentina también incluyó los testimonios de Paula Vernet, descendiente directa de Luis Vernet -primer comandante político y militar de las Malvinas designado por las Provincias Unidas en 1829- y de Guillermo Clifton, nieto de un habitante de las islas que se radicó en la Patagonia argentina tras la Primera Guerra Mundial. Ambos reforzaron el argumento histórico de la soberanía nacional.

En representación de los isleños, Michael Goss intentó defender la posición británica: “Nosotros sí existimos. Somos una realidad que ha existido por generaciones”. También cuestionó el objetivo argentino: “La propia constitución de Argentina establece la recuperación de la soberanía como un objetivo permanente. Eso no es una negociación, es una transferencia de propiedad disfrazada de diplomacia”.

La resolución aprobada lamenta que el Reino Unido no haya aplicado las resoluciones de la Asamblea General sobre Malvinas y pide a ambos gobiernos que “reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica a la disputa”. Londres viene ignorando sistemáticamente este tipo de pedidos desde hace décadas.

Con información de Infobae.