El creciente endeudamiento de las familias argentinas volvió a ubicarse en el centro del debate económico. Mientras un informe privado reveló que uno de cada dos argentinos contrajo deudas para afrontar gastos cotidianos y que casi la mitad tuvo dificultades para pagar la tarjeta de crédito, el Gobierno reconoció la preocupación por el aumento de la morosidad y sostuvo que el país atraviesa un proceso de “reaprendizaje” tras el regreso del crédito.
Durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que la situación es consecuencia de una economía en la que “antes no había crédito” y que, con la recuperación del financiamiento, tanto las entidades bancarias como los usuarios deben adaptarse nuevamente a su utilización.

“A veces la gente misma se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, sostuvo el funcionario.
Además, indicó que el Banco Nación comenzó a refinanciar deudas a tasas más bajas y señaló que el Banco Central pidió al resto de las entidades financieras ofrecer líneas similares para aliviar la situación de los clientes con problemas de pago.
Qué muestra la encuesta
El diagnóstico oficial coincidió con la publicación de un relevamiento realizado por Opina Argentina sobre una muestra de 1.339 personas de todo el país entre el 3 y el 6 de julio.
Los principales resultados fueron:
- El 50% aseguró haber tomado deudas para cubrir gastos cotidianos.
- El 49% manifestó haber tenido dificultades para pagar la tarjeta de crédito.
- El 65% reconoció haber utilizado sus ahorros para llegar a fin de mes.
- El 35% de quienes se endeudaron recurrió a bancos tradicionales.
- El 31% utilizó billeteras virtuales como Mercado Pago, Ualá o Naranja X.
- El 21% pidió dinero prestado a familiares o amigos.
- El 12% acudió a prestamistas privados.
El estudio también reflejó que el uso de los ahorros para afrontar gastos mensuales se volvió una práctica frecuente, especialmente entre las mujeres, donde el porcentaje alcanzó el 69%.
La encuesta también consultó si el Estado debería asistir a quienes atraviesan dificultades para afrontar sus deudas. Las respuestas quedaron divididas: el 45% consideró que sí debería intervenir, mientras que el 42% opinó lo contrario.
La explicación del Gobierno
Ravier sostuvo que el aumento de la morosidad es un fenómeno esperable cuando vuelve a expandirse el crédito.
Según explicó, durante los años de alta inflación prácticamente desaparecieron muchas líneas de financiamiento y, con su regreso, tanto los bancos como los usuarios deben adaptarse nuevamente a las condiciones del mercado.
En ese sentido, aseguró que las entidades financieras ya comenzaron a ofrecer refinanciaciones con tasas más bajas y plazos más extensos, y expresó la expectativa de que la reducción de las tasas de interés contribuya a mejorar la capacidad de pago de los deudores en los próximos meses.
