Este miércoles la Cámara Federal solicitó elevar la causa que investiga el intento de homicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y que tiene como presuntos responsables a Fernando Sabag Montiel, su novia por aquel entonces, Brenda Uliarte, y a Nicolas Carrizo, jefe de los Copitos, quien está procesado como participe secundario del plan.

Instar a la jueza -teniendo en cuenta lo manifestado acertadamente por la defensa- que frente a la situación de detención de los imputados y el estado de la investigación a su respecto, se proceda con la celeridad que el caso requiere a fin de avanzar en el estadio procesal”, escribieron los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi.

En tanto que el juez, Mariano Llorens afirmó: “Más allá de que el plazo del proceso no parece excesivo para las distintas hipótesis de investigación que sugiere la querella -las que aún no han sido probadas siquiera con el grado de certeza que requiere esta etapa- lo cierto es que luce inadmisible que no se haya elevado a juicio el hecho principal cuando la investigación a su respecto se encuentra agotada y con sus imputados en detención preventiva, por lo que, al menos respecto de la situación procesal de Carrizo y sus consortes, entiendo que las actuaciones se encuentran en el tiempo óptimo para proceder conforme lo previsto por el art. 346 del C.P.P.N. para así lograr una pronta realización del juicio”.

El atentado fallido ocurrió el 1 de septiembre, pasadas las 21 horas, cuando Fernández llegaba a su domicilio del Barrio Porteño de la Recoleta, donde la esperaba un grupo de simpatizantes para brindarle su apoyo, luego de que el fiscal Diego Luciani pidiera 12 años de prisión por la causa vialidad.

Sabag Montiel aprovechó el momento, se acercó a la vicepresidenta y gatilló una Bersa calibre 22 al menos una vez, pero la bala no salió porque no estaba cargada la recámara. El delincuente fue retenido por los manifestantes.

Brenda Uliarte, en tanto, pudo huir sin que fuera detectada por los manifestantes. Al día siguiente, junto con Nicolás Carrizo, líder de los copitos, concedieron una entrevista televisiva señalando que no tenían que ver con el atentado.