El conflicto entre Patricia Bullrich y la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sumó en las últimas horas nuevos capítulos y elevó la tensión a un nivel inédito. La senadora nacional por La Libertad Avanza ratificó su denuncia contra el presidente Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero Pablo Toviggino ante el Tribunal de Ética de la Conmebol, mientras que desde la AFA respondieron con un extenso comunicado en el que defendieron la gestión iniciada en 2017 y apuntaron contra distintos sectores del arco político.

El cruce se intensificó luego de que Toviggino respondiera públicamente a la denuncia utilizando como eje de ataque a la cadena gastronómica Tostado, presidida por Francisco Langieri, hijo de Bullrich. A partir de ese posteo, la senadora salió al cruce con dureza y aclaró el alcance de su presentación internacional.

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“Toviggino, la denuncia en el Comité de Ética es contra vos y Tapia. No contra la AFA”, escribió Bullrich en sus redes sociales. Y fue más allá: “Si te preocupa esto, no quiero ni imaginarme cómo estarás con la Justicia argentina destapando tus maniobras de dinero sucio, tus mansiones, autos de lujo y caballos de carrera”.

La legisladora también acusó a la actual conducción de la AFA de utilizar comunicados y presiones como “herramientas de extorsión a clubes y dirigentes” para perpetuarse en el poder y cuestionó el destino de los fondos generados por la Selección Argentina.

“Ustedes expliquen si la plata que no llega a los clubes ni a los premios es la que les financia su vida de lujo y sus viajes en jet privado”, disparó.

En paralelo, la AFA difundió un comunicado institucional en el que rechazó la denuncia de Bullrich y destacó los logros de la gestión de Tapia. Allí recordó que, al asumir en 2017, la entidad se encontraba “económica e institucionalmente devastada”, con deudas, falta de conducción y bajo la intervención de la FIFA tras el recordado episodio del “38-38” en las elecciones de 2015.

Según el texto, desde entonces la AFA se convirtió en un organismo superavitario, regularizó deudas salariales, dejó de recibir fondos del Estado y consolidó un predio de entrenamiento de nivel internacional, donde trabajan y entrenan selecciones masculinas y femeninas de todas las disciplinas. También resaltó la profesionalización del fútbol femenino y el crecimiento deportivo de las selecciones y clubes argentinos.

El comunicado incluyó además fuertes críticas a los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, y al actual Gobierno nacional, al que acusó de intentar intervenir la AFA y obstaculizar sus procesos electorales. En ese marco, mencionó directamente a Bullrich como parte de lo que definió como un “ataque coordinado” contra la dirigencia del fútbol argentino.

El origen del cruce estuvo en la respuesta inicial de Toviggino, quien sostuvo que la AFA es una asociación privada, que no maneja fondos públicos y que los ingresos generados por la Selección campeona del mundo se destinan a sostener una estructura de más de 1.300 trabajadores y predios de alto nivel. En ese contexto, ironizó:“Por qué no se concentra en la corrupción de su propio gobierno, con un café con leche y un TOSTADO”.

La controversia sigue abierta y promete nuevos episodios. Mientras la denuncia ya está en manos del Tribunal de Ética de la Conmebol, el cruce político, institucional y mediático entre Bullrich y la AFA expone un conflicto que trasciende lo deportivo y vuelve a poner al fútbol argentino en el centro de una fuerte disputa de poder.