El dólar, en alza.

Tras un enero marcado por la estabilidad cambiaria, los economistas no esperan sobresaltos en febrero en el frente del dólar, la inflación y las tasas de interés, aunque advierten sobre riesgos externos y cierta cautela en el mercado de pesos. Aun sin el dato oficial de inflación, las proyecciones privadas anticipan un registro mensual por encima del 2%, mientras que el tipo de cambio se mantendría contenido y las tasas podrían mostrar episodios puntuales de volatilidad.

Según el economista Jorge Carrera, el Gobierno logró sus mejores resultados en esos tres frentes, apoyado en un dólar estable desde el cambio de estrategia cambiaria y la ampliación de la banda. A esa calma contribuyeron la mayor oferta de divisas vía créditos, emisiones de deuda y el ingreso estacional de dólares por la cosecha de trigo. Para febrero, los analistas suman el posible impacto de la ley de inocencia fiscal, que podría aportar liquidez adicional al sistema financiero y sostener la oferta de dólares.

Otros especialistas coincidieron en que el escenario cambiario seguirá dominado por estrategias de carry trade, favorecidas por la estabilidad local y el ingreso de capitales, incluso a partir de colocaciones de deuda provinciales. No obstante, advirtieron que ese equilibrio depende de que se mantenga el clima financiero regional y no descartaron episodios de volatilidad internacional, con la política económica de Estados Unidos como principal factor de incertidumbre.

En el mercado de tasas, persisten diferencias de diagnóstico. Algunos analistas señalan que la ausencia de una tasa de referencia y el esquema de agregados monetarios del Banco Central pueden generar saltos en las tasas de corto plazo, especialmente en las cauciones, aunque sin impacto estructural. Otros prevén menor volatilidad que en enero, apoyados en una mayor capacidad de intervención oficial y en un manejo más fino de la liquidez.

En materia inflacionaria, el consenso privado ubica febrero nuevamente por encima del 2%, con estimaciones que oscilan entre 2,3% y 2,6%. La aplicación de la nueva metodología del INDEC, los aumentos en alimentos como la carne, ajustes tarifarios postergados y la evolución de algunas commodities presionan sobre los precios. Para los analistas, la desaceleración enfrenta límites claros en un esquema donde el ancla inflacionaria sigue siendo la recesión y el rezago de los salarios reales.