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El Gobierno anticipa el escenario electoral de 2027 y trabaja para evitar que se repita la dolarización de carteras que sacudió al mercado antes de las legislativas de 2025. Javier Milei aseguró que están “hiperblindados” y el vocero Adrián Ravier confirmó que el equipo económico ya se prepara para contener eventuales presiones cambiarias. El lunes próximo, el ministro de Economía Luis Caputo presentará el esquema financiero diseñado para cubrir los vencimientos de deuda en dólares de 2026 y 2027.

“Estamos armando un arsenal enorme para proteger a la economía el año que viene. Pierde sentido un ataque especulativo”, señaló Milei, quien destacó que en lo que va del año el Banco Central acumuló compras por USD 11.000 millones. Ravier, por su parte, enmarcó la estrategia en lo que denominó el riesgo kuka: la posibilidad de que un cambio de gobierno implique un cambio de reglas que afecte inversiones ya realizadas. “El equipo económico se está adelantando a esos hechos”, sostuvo en su conferencia de prensa del lunes.

El plan tiene varios componentes. El Banco Central refinanció USD 6.000 millones de préstamos repo con bancos internacionales y postergó su vencimiento hasta septiembre de 2028, después de las presidenciales. El Tesoro reunió USD 3.082 millones mediante licitaciones de Bonares que ya están depositados en el Central. Y se confirmaron garantías del Banco Mundial y el BID que habilitaron financiamiento privado por cerca de USD 4.000 millones a seis años.

El secretario de Finanzas Federico Furiase adelantó que el esquema que presentará Caputo será “muy conservador” en sus supuestos y mostrará “el armado de colchones y buffers con el que llegamos a 2027”.

Sin embargo, el mercado ya mira más allá de los vencimientos. La consultora 1816 estima que entre lo que resta de 2026 y 2027 la Argentina debe afrontar pagos por USD 30.700 millones y calcula que el país cuenta hoy con USD 13.100 millones para cubrirlos, por lo que restaría conseguir USD 17.600 millones. Para cerrar esa brecha hay varias alternativas: emisión de nuevos Bonares, colocación de deuda en el mercado internacional, renegociación con el FMI —al que se le deben USD 7.900 millones netos— o uso directo de reservas.

La verdadera preocupación no son los vencimientos en sí sino la disponibilidad de recursos líquidos para sostener la estabilidad cambiaria si la demanda de dólares se dispara en el año electoral. En abril, los ahorristas compraron USD 1.800 millones, casi el doble que en marzo y la cifra más alta desde octubre de 2025. Todo indica que la tendencia continuó en mayo y junio. Además, el swap con el Tesoro de Estados Unidos que ayudó a frenar la suba del dólar difícilmente se repita: la administración Trump enfrenta sus propias elecciones de medio término en noviembre y el rescate a la Argentina generó cuestionamientos internos.

Con información de Infobae.